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knot fest 2016Ya pasaron varios días de aquel festival llamado KnotFest, disculpen que apenas les esté hablando de esta celebración, la cual ya se confirmó su edición para el 2017. Y es que ya me cuesta trabajo recuperarme de estos festivales, no por tantos decibeles que recibo, sino por toda la energía que se libera durante esas horas festivaleras: corriendo de un escenario a otro, aguantar los empujones, slam (aunque tú no quieras, pero la música te mueve e incita), sol, frío, etc.

Sin embargo, en esta ocasión no les hablaré sobre cómo Marilyn Manson se cayó durante su presentación o la vulgar aparición de Sabrina Sabrock y mucho menos el hecho de que a Slipknot se le fue dos veces el audio, pero no les importó, porque lo arreglaron y terminaron de tocar. Tampoco les contaré sobre el museo de Slipknot, donde están parte de sus accesorios e instrumentos que han usado, ni de los juegos mecánicos; y menos sobre los estratosféricos precios que pusieron en los food trucks.

Hablaré de aquellos que difícilmente tienen voz en un festival, pero que si no fuera por ellos, habría demasiados muertos en conciertos. Me refiero a los paramédicos. Gracias a ellos podemos disfrutar de los conciertos y festivales, porque ellos se encargan de ayudar a la gente que lo necesite, ya que sea para atenderlo por alguna situación de crisis nerviosa, algún golpe, o ya en el peor de los casos alguna fractura por una mala caída.

Durante el KnotFest me puse a platicar con Mauricio Ávila, quien lleva más de 20 años como paramédico.

“Cuando un chavo sufre alguna sobredosis o incluso fracturas expuestas, son algunas de las cosas que nos dificultan algún poco nuestra labor, pero para eso estamos aquí, para ayudar”, comentó Mauricio.

Poquito antes que llegara a entrevistarlo, pude ver como un chico le agradeció a Mauricio Ávila por ayudarlo, ello me entró curiosidad por saber estas aventuras que tienen los paramédicos en festivales de este tipo.

“El traía lastimadas las rodillas y ya no podía caminar, por algo degenerativo de sus ligamentos…Y lo único que hicimos fue mitigarle el dolor con un spray para golpes  y lo vendamos. Pensamos que se iba a quedar sentado, pero de la emoción se volvió a reincorporar y ahorita llegó agradecido porque pudo seguir disfrutando del evento”, narraba Ávila.

Los paramédicos arribaron al Centro Dinámico Pegaso desde que se comenzaron a montar los escenarios, esto para que estuvieran la pendiente del staff y artistas, luego estuvieron durante los dos días del festival y finalmente se quedaron para el desmontaje del mismo. En todo momento ellos se encontraban a la orden de que ningún incidente ocurriera, de esta forma fue como en el KnotFest México 2017 hubo un saldo blanco.

Ahora ya saben un poco de estos héroes anónimos que se encuentran en los conciertos y festivales, sin ellos habría desmayados, aplastados y muchos lesionados. Y pues luego de esto, yo continúo por la vida escuchando música, me despido de ustedes y los leemos en el próximo soundtrack.

paramedico knotfest 2016

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