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casademipadreCon la pantalla a obscuras Kris Kristofferson recuerda el inicio de su canción "Me and Bobby McGee," al parafrasear: "If it sounds Spanish, man, that's what it is; it's a Spanish movie," dándole desde ese momento el tono a lo que transcurrirá en pantalla por escasos 85 minutos: una mala telenovela latina estelarizada por buenos actores pretendiendo no serlo, dando por resultado una de las películas más arriesgadas de Will Ferrell.

Un ranchero mexicano ve como su terreno es invadido por el narcotráfico de manera impune, la llegada de su hermano lo pone en otra situación más complicada, la prometida de éste es la mujer con la que siempre ha soñado. ¿Qué hacer ante esta situación? Casa de mi Padre es la respuesta. Al más puro estilo de los videohomes que invaden el mercado fronterizo y con la profundidad de la telenovela de las nueve se lleva a cabo este divertido ejercicio que simplemente puede desatornillarte de la risa.

Una película norteamericana que en el fondo se erige como una cinta mexicana, con actores nacionales que parecieran cobijar al novato “Guillermo Ferrell” (Diego Luna dixit) en un film donde abunda el exceso, lo kitsch y la referencia a todo y nada en concreto a la vez. Una película que puede ser fácilmente despreciada y alabada, no hay términos medios con ella, la amas o la odias.

La película es en español, con algunos diálogos en inglés (no traducidos de ninguna manera en la cinta con excepción de una explicación que es narrada en español), por supuesto que eso implica que Will Ferrell hable en español, con una seriedad tal que por momentos pareciera que sólo repite los diálogos sin tener la mínima idea de lo que dice, pero si lo sabe, lo que dota de frescura y locura cada escena.

En la película destacan tres actores mexicanos, Diego Luna, Gael García Bernal y Pedro Armendáriz Jr, quienes interpretan sus papeles como buenos actores dando vida a pésimos actores en una pésima cinta a la que no dejan de entregarse lo mejor que pueden. Esta es la última película en la que Pedro participa y si bien no está a la altura de cintas como Cadena Perpetua si le permite reírse una vez más de sus papeles de hombre de carácter y dispuesto a todo por la familia.

Will Ferrell hace lo que a mi gusto es el papel más arriesgado de su carrera al alejarse del humor que a los norteamericanos encanta por hacer algo tan distinto como hablar en otro idioma, siendo un bufón tan perfecto que podemos creer cualquier cosa que diga o haga, ya sea sobrevivir a una balacera o cantar “¿Por qué es lenta la tortuga? Yo no sé. ¿Por qué se odian uno al otro? Yo no sé. ¿Por qué hay pleito entre hermanos? Yo no sé. ¿Cómo es que la flor azul crece? Yo no sé” con un ritmo tan contagioso que se graba en la mente.

Casa de mi Padre no sólo contiene los diálogos más burdos de toda la filmografía de Diego y Gael, es también un recuento de tomas que nos lleva a los tiempos del Teatro Fantástico de Cachirulo donde los decorados eran telas pintadas y los escenarios eran maquetas que harían palidecer cualquier intento de realismo. También recurre a esos trucos para abaratar el presupuesto como el de usar animales de utilería, el de poner maniquíes al fondo para dar la sensación de tener más personas en el rodaje y, hasta darse el lujo de sustituir a la actriz principal por un maniquí para no tenerla en la escena de sexo. Y no dejemos de lado las referencias, de El Padrino Caracortada.

La cinta no es una más del National Lampoon o de aquellas cintas satíricas creadas por el equipo de David Zucker, Jim Abrahams y Jerry Zucker, tampoco es cercana a lo que los hermanos Wayans hacen, si de algún lugar tiene que tomar sus referencias es a otra cinta del género, Charrito de Roberto Gómez Bolaños “Chespirito” de 1980. En efecto, Casa de mi Padre parece estar inspirada en esta cinta que retrata la filmación de un western a la mexicana, donde los escenarios naturales parecían tan falsos como una piedra de cartón y el humor era tan infantil que sólo los adultos lo entendían.

No para todos los gustos, la cinta es un hecho que no está dirigida al público anglosajón que no sólo no entenderá las referencias latinas de la cinta (José Luis Rodríguez “El Puma” sale en una escena cantándole a su hija Genesis Rodríguez en algún momento por ejemplo) sino que se desesperara ante los chistes que sólo tienen sentido en nuestro idioma. Una película que podras odiar o amar, pero no ser indiferente a ella.

Los invitamos a ver el trailer que no muestra en verdad todo lo que la película es.

Casa de mi padre

Matt Piedmont

Estados Unidos 2012

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