La Balada de Oppenheimer Park, la voz de los olvidados

balada rostroJuan Manuel Sepúlveda se acerca a un grupo de indígenas canadienses que viven en la pobreza y utilizan su tiempo en beber, fumar y pasar el rato en el parque Oppenheimer en Vancouver. En su tercer largometraje, Sepúlveda deja que este singular grupo muestre su situación de pobreza y de olvido en una ciudad desarrollada que parece sólo esperar la muerte de ellos.

La Balada de Oppenheimer Park muestra una cara de Canadá que pocas veces es vista, a pesar de que este grupo de indígenas no sufre (o al menos no se ve en pantalla) violencia de extraños, si se nota una desatención a su condición de pobreza y adicción. El director nos muestra que los días de estos personajes se centran en la bebida, en fumar, en simplemente andar por el parque.

Hay una ocasión en la que vemos a un grupo de jóvenes voluntarios llegar e interactuar con ellos, además de ofrecerles productos de limpieza gratuitos, pero lejos de esta pequeña interacción vemos que este grupo de nativos simplemente existen ahí, en medio de carros, departamentos, la vida diaria de la ciudad que parece pasa inadvertida de la existencia de estos indígenas en la pobreza.

Como introducción a la cinta se menciona hechos bastante conocidos como el de que los nativos fueron forzados, por mucho tiempo, a vivir en reservas, también se menciona que el parque fue cementerio indígena antes de la colonización; sin embargo, sobre éste último dato no parece haber información que mencione específicamente ésto, sólo vemos cuando uno de los personajes de la cinta muere y llevan a su cuerpo para despedirse de él y ponerle un poco de tierra en su ataúd, y uno de los presentes menciona que no pueden ni siquiera enterrarlo ahí, aludiendo a que ese pedazo de tierra es de ellos.

Lo que sí se menciona sobre Oppenheimer Park es que seguramente cae en la tierra que los nativos pueden legalmente proclamar como de ellos; sin embargo, para el 2014 en el que hubo una crisis de indigentes viviendo en el parque, parece que el reclamo de un grupo de nativos envuelto en esta crisis no fue resuelto y el grupo principal aborigen les pidió que por favor siguieran el camino legal para no crear conflicto con las autoridades.

Esta crisis se desató debido a la mala situación en la que los refugios se encontraban, donde muchos de éstos no son lugares amables y según varios indigentes dicen que es difícil mantenerse sobrio en lugares así, por lo que indígenas y canadienses en situación de pobreza se reunieron en el parque para protestar hasta que se les resolviera la situación y tuvieran un lugar mejor para vivir.

La Balada de Oppenheimer Park es una pequeña muestra de la soledad y abandono en el que este grupo de nativos canadienses viven, en el que mientras no causen problemas ni violencia, parece que no existen para la sociedad.

La Balada del Oppenheimer Park / Trailer from Juan Manuel Sepulveda on Vimeo.


Imprimir   Correo electrónico