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El duelo es una de las emociones más complejas que debemos de manejar alguna vez en la vida, ya sea por la muerte de un ser cercano o por la pérdida de alguna relación, el proceso que cada uno enfrenta es distinto, pero no por ello diferente en el fondo, la lucha por salir de la tristeza, de la desazón pueden consumir todo. Ese es el tema que trata “Restos de Viento” de la realizadora mexicana Jimena Montemayor, la cual no sólo nos brinda una particular visión de los hechos, al enfocarse a la forma los niños perciben y superan estas situaciones.

Carmen ha enviudado y no puede salir de la depresión la agobia, dejando a sus dos hijos lideando con su propio duelo. Poco a poco ellos van entendiendo y comprendiendo la ausencia paterna y obligando a su madre a enfrentar la dura realidad.

La cinta tiene a su protagonista adulto en Dolores Fonzi, quien logra transmitir ese dolor de la pérdida de la pareja, lo que se suma al estar en un país lejano al propio, siendo ella argentina y viviendo en México, sola y perdida. Pero en realidad los protagonistas son Diego Aguilar y Paulina Gil, quienes logran hacer creíbles sus personajes y que jamás caen en lo de ser adultos chiquitos. El otro protagonista es el padre ausente, interpretado por Rubén Zamora.

Jimena nos descubre a una directora sensible, con gran talento para la dirección de actores y con una sensibilidad muy especial para lograr transmitir el agobio, la necesidad de la búsqueda de la felicidad. Para lograr su cometido descansa en la fotografía de María Secco, quien mantiene una cámara etérea que baila alrededor de los personajes, como el viento que les impulsa.

La cinta es un ejemplo del cine independiente mexicano que deber verse y valorarse desde su justa dimensión.

En cineNT los invitamos a ver una entrevista con su directora

 

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