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Uno de los aspectos que el cine Hollywoodense nos ha dejado de las películas de terror es utilizar lo sorpresivo de muchas escenas, en combinación con la música, para espantar al espectador. Conocido con el término anglosajón de “jumpscare”, es un elemento del cine de terror actual para atraer a las audiencias con la promesa de tener un momento terrorífico haciendo uso de la tensión y del suspenso de la cinta. No obstante, los “jumpscares” resultan cada vez más predecibles y cada vez con más frecuencia entran en escenas clichés que hasta el espectador más distraído puede detectar.

Es por lo que “Midsommar” se sale de la fórmula de las películas de terror contemporáneas. Si bien es un cuento de terror, no es aquel que busca espantar o sobresaltar al espectador con escenas inesperadas, sino que el terror proviene de la atmósfera muchas veces claustrofóbica donde la ansiedad, lo desconocido y la desesperación de los personajes transmite mucho más que cualquier susto creado por abrir la puerta lentamente o voltear hacia atrás.

“Midsommar” nos cuenta la historia de Dani Ardor, una joven universitaria, quien sufre de ansiedad debido a los constantes arrebatos de su hermana bipolar y sus numerosas amenazas de suicidio. Mientras vemos la angustia de Dani, también conocemos al resto de los personajes. Christian, novio de Dani, es un joven que se la ha pasado dando largas para romper la relación con Dani y en general se la pasa posponiendo toda decisión en su vida; Mark, es el típico chavo que sólo piensa en sexo; Josh se muestra más centrado en sus actitudes y opiniones; y por último; Pelle, un joven sueco, quien ha invitado a los jóvenes a visitar su lugar natal. Mientras que para Mark el viaje es una oportunidad de conocer y tener sexo con cualquier chica que se pueda, para Josh es el viaje perfecto para su tesis en antropología y para Christian un escape de los problemas de pareja.

A pesar de tener un “plan perfecto”, un evento dramático en la vida de Dani hace que Christian evite romper con ella y se quede a su lado, casi por lástima más que por amor. Para ayudarla, Christian le pide que los acompañe al viaje; arruinando los planes de turismo sexual de Mark. Sin embargo, Pelle es el único que se muestra extrañamente feliz por la presencia de Dani, mientras que el resto de los chicos la rechazan y se muestra un claro desagrado a su presencia.

La comunidad de Pelle será ese lugar idílico a primera vista, pero siempre cargado de un velo perturbador e inquietante. Al principio, la comunidad de Hårga, resulta increíblemente llamativa para Dani, quien aún destrozada anímicamente y con ese sentimiento de soledad al estar rodeada de gente, pero sintiéndose invisible al mismo tiempo, ve una gran familia en donde todos resultan estar acompañados, felices y unidos.

Ari Aster va guiando al espectador con astucia y tranquilidad para que, al primer momento fuerte de la cinta, este no sea el del espanto, pero sí de sorpresa e incredulidad. De ahí el terror no se presenta con trucos de cámara o del efecto sonoro, sino del terror de ver algo considerado inhumano para muchos, que es tomado con tranquilidad y hasta deseado por la mayoría de los presentes. A esto se le sumo lo bello del paisaje y la fotografía llena de color, el terror no es aquí aquello asociado a lo oscuro o la noche, aquí no hay noche y lo más terrible puede pasar en pleno día soleado, sin que nadie haga nada para evitarlo. La fotografía de Pawel Pogorzelski es estupenda y logra que lo inquietante del entorno se vea acentuado por la contraposición del hermoso entorno en el que se encuentran los personajes.

Como Dani Ardor tenemos a Florence Pugh quien hace un gran trabajo al transmitir la soledad y le necesidad de pertenencia a un lugar. Christian Hughes es Jack Reynor quien logra ser ese personaje odioso de la película y sabes va a terminar mal o al menos como espectador deseas que no tenga un final feliz; Will Poulter da vida a Mark, un joven que sería como la imagen se tiene de los estadounidenses, arrogante, sin tacto hacia los demás y mucho menos si eso impide conseguir lo que quiere o desea. William Jackson Harper da vida a Josh, un joven centrado y enfocado a su tesis, pero a la a vez ambicioso y será esto su peor pecado. Y Vilhelm Blomgren como Pelle, un personaje que si se nota desde el principio se puede ver que detrás de sus palabras hay algo más, aunque al principio no se logre saber exactamente cuáles son sus intenciones.

“Midsommar” no es una cinta para todo el público y, definitivamente, no es para aquellos que asociación el terror con sustos, monstruos o cuestiones sobrenaturales. En esta ocasión, la monstruosidad es parte del ser humano, el terror viene vestido de blanco y con una guirnalda de hermosas flores que poco a poco envuelve hasta obtener uno de dos resultados, la muerte o el sobrevivir.

Por último, la cinta tampoco intenta esconder las cosas como para que el espectador no pueda descifrar el desenlace, Aster parece no preocuparle eso, sino busca atrapar al espectador para que éste se interese en ver la manera en la que resuelve la historia, aunque ya intuya el final.

Midsommar, el terror no espera a la noche” (“Midsommar”)

Una pareja de estadounidenses acude con unos amigos a Midsommar, un festival de verano que se celebra cada 90 años en una aldea remota de Suecia. Sin embargo, lo que parecía ser unas vacaciones de ensueño se tuerce un poco cuando los aldeanos les invitan a participar en sus perturbadoras actividades festivas.

Director: Ari Aster

Guión: Ari Aster

Con: Florence Pugh. Jack Reynor, William Jackson Harper, Vilhelm Blomgren, Will Poulter

Música: Bobby Krlic

Fotografía: Pawel Pogorzelski

Compañía Productora: Square Peg. B-Reel Films

Distribuidor: Corazón Films

Fecha de estreno: 3 de julio de 2019 (USA), 20 septiembre 2019 (México)

País: Estados Unidos y Suecia

Duración: 147 minutos

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