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Traje rojo daredevilLos fans de los comics hemos esperado décadas para poder ver una representación de nuestros héroes y villanos que llene nuestras expectativas. Y puedo afirmar que Daredevil producida por Netflix es una de las primeras en lograrlo de forma fehaciente, superando con todo las expectativas que nos habíamos forjado muchos al saber del proyecto. Y no, no es una adaptación cien por ciento fiel al comic, pero conserva su esencia, conserva su lado oscuro y su coqueteo incesante por estar sobre la ley. Y con esto se convierte en un gran acierto para Marvel y así buscar derrotar lo que DC ha hecho en la televisión.

Matt Murdock ha quedado ciego tras impedir un accidente en la calle, sobre sus ojos ha caído un químico que a pesar de quitarle la vista le ha incrementado sus otros sentidos. Tras graduarse como abogado funda su despacho de abogados con su mejor amigo, Foggy Nelson. Decidido a combatir el crimen lucha en las noches contra él. Su búsqueda de justicia lo lleva conocer y enfrentar a Wilson Fisk.

Netflix tuvo el tino de llevar a la pantalla chica a Daredevil (¿habrá alguien aún le diga Diabólico?) de la única forma era posible hacerlo: sin cortar la violencia del personaje, sin ocultar el salvajismo, brutalidad y oscuridad que este personaje enfrenta no solo por su discapacidad visual sino por el entorno en el que vive. Una serie que jamás podría llegar a la transmisión por televisión abierta que le dota de suficiente independencia para conquistar terreno bajo su propio ritmo.

Daredevil surge en abril de 1964 como un superhéroe atípico, a pesar de que al igual que otros ha sido víctima de exposición radioactiva que le hizo desarrollar otras habilidades pero, en esta ocasión, también le ha quitado el sentido de la vista. La serie de televisión si bien muestra los hechos lo dejaron ciego, no se toma más que unos minutos para hacerlo, dejando en algunos flashbacks el entrenamiento del personaje y el cómo adquiere su código de ética, haciendo los hechos más ágiles y centrándose en como el personaje termina en convertirse en el defensor de Hell’s Kitchen. El personaje es interpretado por Charlie Cox quien tiene un interesante parecido al personaje como se muestra en las historietas.

El villano elegido fue Wilson Fisk, The Kingpin, quien se convirtió en su némesis en los comics a partir de 1982. Dueño de un físico imponente, capaz de partir en dos a sus adversarios, parecía la elección natural para darle sentido a la historia. El encargado de ponerse el traje del Rey es Vincent D'Onofrio quien parece haber nacido para encarnar al personaje. Su mirada enfebrecida, enloquecida, el control que parece tener en sus acciones pero que es delatado por sus ojos… simplemente perfecto. Y cuando vemos en el último episodio el enfrentamiento final (de la temporada) entre héroe y villano no podemos más que perdernos en la violencia, en lo que el comic insinuaba y que ahora se nos presenta sin cortapisas.

Otro gran acierto es el traje del héroe, el primero que usa está inspirado en el que creo Frank Miller para la saga de “The Man Without Fear”, el llamado traje del vigilante. Pero lo mejor es cuando por fin se viste con el traje rojo, el que incluye los cuernos, por muchos llamados el traje original aunque si así fuera hubiera predominado el amarillo.

Netflix nos llena en 13 episodios del futuro de las series de televisión, de cómo hacer algo para un público adulto sin traicionar las bases y orígenes. Sin lugar a dudas en el top ten del año. No dejen de ver la serie.

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