Perdidos en el espacio, traicionando sus propias reglas

La producción de Netflix de Perdidos en el espacio fue una de las series que causó controversia debido a la reinterpretación realizada de la serie de televisión de 1965. Con su estreno en 2018, la primera temporada obtuvo críticas diversas, aunque en su mayoría no del todo favorables. Y más allá de los cambios realizados al producto original, muchas de las críticas se centraron en lo gratuito de algunas acciones y lo caricaturesco del personaje de la doctora Smith. No obstante, la cinta buscaba acercar una historia conocida por varias generaciones a un público que desconoce los personajes y su importancia; por lo tanto, al actualizar la trama incluyendo a personajes de etnias diferentes, así como cambiando el género de otros, se buscó no tanto llegar a las generaciones veteranas, sino a nuevos públicos que se sintieran identificados con personajes más actuales.

Dicho esto, la primera temporada de Perdidos en el espacio resultó ser bastante entretenida; si uno se dejaba llevar un poco, dejando a un lado la referencia original. Aunque es cierto que el personaje menos agraciado fue el de la Doctora Smith, quien no sólo se le cambió de género, sino que resultó ser un personaje completamente diferente y, en muchas ocasiones, exagerado. Sin embargo, la primera temporada tenía su encanto al presentar a los personajes y ponerlos en constantes problemas que requerían soluciones creativas e inmediatas. Por lo mismo, la segunda temporada prometía bastante, ya que la introducción de los personajes y el mundo estaba establecido y sólo cabía seguir con la realización de la trama principal y sus subtramas.

De esta manera, el pasado diciembre; para ser exactos el 24 de diciembre de 2019, Netflix estrenó la segunda temporada. A pesar del presupuesto, las buenas actuaciones (en general) y una trama interesante, la segunda temporada resultó ser un compendio de casualidades, donde la trama se complicaba o se solucionaba fácilmente de manera arbitraria y gratuita, muchas veces traicionando las propias reglas y lógica planteadas en los episodios.

La segunda temporada empieza siete meses después de los eventos que concluyen la primera. Después de la desaparición de la familia Robinson, éstos ahora se encuentran varados en un mundo donde el aire es de metano y el único pedazo de tierra firme es una pequeña franja de tierra donde se encuentra la nave y un invernadero construido para cultivar maíz. Durante esos siete meses, los Robinson han logrado establecerse a pesar de las duras condiciones atmosféricas. Sin embargo, bajo la misma lógica de la primera temporada, donde cuando todo parece ir bien, algo debe salir mal; la familia Robinson se ve forzada a abandonar su hogar provisional para seguir su búsqueda y encontrar el resto de la colonia. Es desde este capítulo donde una de las reglas de la serie se establece. Maureen se da cuenta de una tormenta eléctrica que sucede todos los días, exactamente a la misma hora, con una exactitud sorprendente. Esta misma tormenta eléctrica la vuelven a encontrar más adelante, bajo las mismas reglas: la tormenta sucede todos los días, exactamente a la misma hora. Pero ¿por qué resulta esto tan importante?

En los últimos capítulos de la segunda temporada, resulta conveniente que la tormenta se adelante dos minutos; así, sin mayor explicación y todo para matar a un personaje con el objetivo de dejarlo como héroe. No sólo resulta demasiado fácil modificar el tiempo de la tormenta sólo para matar a un personaje, sino que con esto olvida las propias reglas expuestas en sus capítulos previos.

Si algo es importante en una serie de ciencia ficción, es el uso de reglas por las que se rigen los personajes y los mundos en los que se encuentran. Al traicionar las reglas expuestas o crear momentos exprofeso sin justificación alguna, entonces nada de lo que se nos plantea en la serie puede ser tomado en serio; por lo tanto, la serie no sólo pierde credibilidad, sino que resulta un desastre andante.

En otro momento de la serie, tenemos que la Dr. Smith resulta ser una especialista en prácticamente todo. No sólo convence a la gente de manera sorprendente, sino que sabe vulnerar sistemas de seguridad en extremo complejos y no importa dónde y cómo la encierren, siempre sabrá escaparse; eso sí, sin que nadie se de cuenta. Como consecuencia, tenemos a un personaje que sin mayor problema logra entrar al sistema de la nave nodriza para cambiar su identidad, esto sin dejar rastro alguno ni levantar sospechas. Cabe resaltar que en los episodios nos enfatizan lo difícil que es violar el sistema de seguridad de la nave y el hecho de que se requieren contraseñas que sólo tres personas tienen. Por lo tanto, uno se pregunta, ¿cómo es posible que la Dr. Smith pueda hacer todo eso y que nadie se dé cuenta? Lo que tiene como resultado a un personaje al que parece le facilitan la vida sin otro objetivo más allá de hacer que todos sus engaños resulten a su favor. No obstante, cuando es imperativo que sus artimañas funcionen, tenemos que la Dr. Smith no es lo suficientemente inteligente ni versátil para lograr el objetivo. Nuevamente, resulta bastante conveniente como por momentos se facilita la trama, mientras que en otros simplemente la complican de la nada.

A estos momentos gratuitos, le sumamos la aparición de una criatura gigante en un planeta gaseoso donde Maureen y John se encuentran a la deriva. Mientras están a la deriva, los Robinson planean interceptar a la nave nodriza; sin embargo, todo suena demasiado fácil ¿o no? Por lo tanto, de la nada aparece una criatura gigante que los empuja y fuerza a gastar más combustible de lo planeado, todo para que al momento de interceptar la nave esto se vuelva más dramático. Por cierto, la criatura nunca se menciona previamente ni se vuelve a hacer mención de ella después de ese momento.

Dentro de la trama también tenemos varios momentos que se sienten forzados y aunque se hayan expuesto poco a poco, al final no se siente tan orgánico como debería de ser. En este caso, me refiero a una subtrama donde se nos habla del papá biológico de la hija mayor de los Robinson: Judy. Judy es una joven negra, quien llega a la familia Robinson desde pequeña, ya que sus padres fallecieron. Resulta que el padre de Judy fue un famoso astronauta, desaparecido en una misión, pues al final, cuando todo resulta que sale bien, algo debe salir mal; en lugar de llegar a Alfa Centauri, nos encontramos con la nave de nada menos, que del padre de Judy. Lamentablemente, cuando llegamos a este punto todo se siente ya tan gratuito que hasta la subtrama se ve afectada y en lugar de tener el factor sorpresa, resulta más bien una decepción.

Lamentablemente, la segunda temporada de Perdidos en el espacio tenía mucho de donde lograr una historia interesante, pero terminan haciendo un producto que traiciona su propia lógica, donde las principales acciones se sienten gratuitas y poco orgánicas. Además, por decirlo de alguna manera parece que todo se lo sacan de la manga o lo van inventando conforme avanza la trama porque no hay explicaciones lógicas a los cambios realizados para facilitar o complicar la historia.