A veces, como especie nos sentimos superiores a la naturaleza y escogemos de mascotas a las criaturas más sorprendentes posibles sin medir las consecuencias que nuestros actos pueden conllevar en ellas. Desde perros rabiosos en busca de sangre (Cujo; Teague, 1984), cocodrilos furiosos en las coladeras rechazados por sus dueños (Alligator; Teague, 1980) hasta ratas asesinas lideradas por una más inteligente dispuestas a dar una lección a los humanos de malas conductas (¡Escalofrío!; Mann, 1971). Al final, la madre naturaleza siempre nos enseña una lección, aunque muchas veces sea por la mala.
En esa sintonía de cinta serie b donde los animales o se rebelan ante el abuso o enloquecen debido al descuido de sus propietarios, se encuentra Primate (Estados Unidos - Reino Unido - Canadá - Australia, 2025) de Johannes Roberts, el la cual un chimpancé de nombre Ben se vuelve rabioso y desata una sangrienta y violenta venganza en contra de quienes lo tenían en cautiverio y lo trataron como su familia. Todo esto con un toque especial: no hay efectos especiales, solamente prácticos para crear la matanza de este peculiar animalito que pasa de ser todo amor a toda violencia.
Roberts no es ajeno a este tipo de cine, pues comenzó su carrera realizando cintas de muy bajo presupuesto donde dirigía, escribía y producía. Y aunque ha tenido un camino turbulento el cual lo ha llevado a crear obras que van de lo decente (Del otro lado de la puerta, 2016) a lo dudoso (Los extraños: cacería nocturna, 2018) hasta lo francamente aburrido (Resident Evil: Bienvenidos a Raccoon City, 2021), en esta ocasión el cineasta es consciente del absurdo y la simpleza de su argumento,y decide sacarle provecho al máximo.
Cabe resaltar el principal homenaje al nombrar a su chimpancé Ben, tal como la rata asesina de ¡Escalofrío! y a la cual Michael Jackson alguna vez le cantó en una secuela de la misma. Desde ahí, Roberts y su compañero de escritura, Ernest Riera, exploran todo lo que conlleva la rabia de un primate desatado en un sitio donde no hay escapatoria. Sin mayor complejidad pero una efectiva ejecución, la trama se convierte en un festín de horror cuando el simio se enfrenta a este grupo de adolescentes torpes, pero sobre todo a sus casi hermanas de crianza, Lucy (Johnny Sequoyah) y Erin (Gia Hunter).
Como si se tratase de un slasher, el mono enloquecido protagoniza buenas secuencias donde da muerte a los humanos en maneras las cuales hasta resultan divertidas, sobre todo debido al uso de efectos prácticos que, por momentos, son notorios en el cambio del tamaño del primate en cuestión. Este uso de ambos aspectos resulta contrastante pues cuando es un animatrónico, Ben luce normal pero cuando es un humano disfrazado de él, el tamaño del mismo cambia. Ese efecto está hecho con toda la intención, y por ello resulta hilarante.

Al hablar de actuaciones, sin duda es Johnny Sequoyah quien se lleva las palmas como una buena chica final la cual tiene la capacidad de aguantar tremendas golpizas de su adorable mascota transformada en monstruo asesino. A su lado hay otros actores jóvenes quienes funcionan meramente como carne de cañón, careciendo de un desarrollo o arco y simplemente están allí para aumentar el número de víctimas en la matanza. Y por ende, la mayoría actúan de forma tonta e irresponsable, haciéndose acreedores a un castigo por su torpeza y condescendencia.
Es de llamar la atención la breve presencia del ganador del Oscar Troy Kotsur, como padre de las hermanas y criador de Ben. Su personaje sordomudo le añade una capa extra de tensión a la cinta, toda vez que está involucrado en la batalla por sobrevivir al lado del primate. Asimismo, los efectos prácticos en maquillaje son bastante buenos, creando escenas impresionantes, aunque también -es necesario decirlo- una que otra medio floja, pero que terminan por cumplir a secas con el cliché impuesto por el guion y explotado por él hasta más no poder.
Primate resulta ser un filme divertido, y seguramente dejara satisfechos a aquellos fans del terror serie b, pues Roberts elabora un relato sin mayor pretensión que lograr un par de sustos e impresionar a los fans del gore y las muertes salvajes con un mono enloquecido. A ello se le suma la música adecuada de Adrian Johnston a base de sintetizadores, la cual contribuye al buen ritmo del filme. Y aunque no tiene grandes pretensiones, el largometraje desea un lugar de honor entre esos títulos de culto antes mencionados, con un estilo y echando mano de un subgénero al que pocas veces se recurre en estos tiempos, aprovechando para mofarse de la generación Z, y sobre todo recordándonos -como aquellos clásicos ochenteros-, tratar de no meternos con la naturaleza y sus creaciones.
Dirección: Johannes Roberts.
Guión: Johannes Roberts y Ernest Riera.
Con: Johnny Sequoyah, Troy Kotsur, Jess Alexander, Gia Hunter, Victoria Wyant, Benjamin Cheng y Charlie Mann.
Fotografía: Stephen Murphy.
Edición: Peter Gvozdas.
Música: Adrian Johnston.
Compañía Productora: 18hz Production, Paramount Pictures.
Distribuidor: Paramount Pictures.
Fecha de estreno: Estados Unidos, 9 de enero de 2026; México, 8 de enero de 2026.
País: Estados Unidos, 2025.
Duración: 89 minutos.