En 1981, el entonces incipiente autor Sam Raimi lanzaría Evil Dead, una película de terror de bajo presupuesto y protagonizada por actores prácticamente desconocidos. Nunca se imaginó que dicha producción haría historia y se convertiría en uno de los mejores filmes del género y del cine clase B.
Rebautizada en nuestro país como El despertar del Diablo, la cinta fue tan exitosa que generó dos secuelas: El despertar del Diablo 2 (Evil Dead II, 1987) y El ejército de las tinieblas (Army of Darkness, 1992). Dicho tríptico se volvería, con el tiempo, en un referente obligado dentro del cine de horror.


Creada en 1959 por
La primera escena del nuevo largometraje de
Sin exagerar, la obra de 
¿Qué es lo que nos queda cuando el grupo que nos define se rompe? En su más reciente largometraje, Nancy Cruz entrega una pieza intensa pero a la vez melancólica.
Alfonso (
Cuando escucho discursos autoritarios, discriminatorios y excluyentes, contrarios a los principios de derechos humanos, siempre me viene a la mente la misma pregunta: ¿Acaso quienes promulgan estas ideas no se dan cuenta de que esos derechos que quieren anular pueden, en algún momento, afectarlos también? ¿O es que acaso creen ciegamente que nunca estarán en una situación donde sus propias garantías fundamentales se vean vulneradas? Existe una especie de miopía selectiva en quienes apoyan la restricción de libertades, asumiendo que el "garrote" del Estado siempre golpeará a otros, y jamás a ellos mismos.

Fátima Varinia tenía 12 años; le gustaba cantar y tenía toda una vida por delante, antes de que la violencia sistémica se cruzara en su camino. Este documental no sólo narra un crimen, rescata la identidad de una niña y el dolor que su partida sembró en su familia y en la comunidad de Lupita Casas Viejas, en Lerma.

