El realizador estadounidense David Ayer ha cimentado buena parte de su carrera en el cine de acción, mostrando oficio pero también obteniendo resultados mixtos en obras como Último turno (End of Watch, 2012) Corazones de hierro (Fury, 2014); Escuadrón Suicida (Suicide Squad, 2016); Bright (2017); Beekeeper: Sentencia de muerte (The Beekeeper, 2024) o Rescate Implacable (A Working Man, 2025)
Pero con su más reciente trabajo, El corazón de la bestia (Heart of the Beast, 2026) el cineasta se sale de la fórmula (aunque no tanto del género) para ofrecernos un relato más inclinado al drama el cual busca conmover. Y para lograrlo, se apoya en un coprotagonista canino.


La más reciente obra del director ruso
El derecho a no encajar, y la resistencia al mandato del bienestar
En el Mississippi de finales de los años 60, con los conflictos sociales y la lucha por los derechos civiles de la comunidad afroamericana -así como su derecho al voto- en juego, un ataque del Ku Kux Klan que culminó con la vida de Vernon Dahmer (próspero comerciante y defensor de los derechos civiles de su comunidad) puso en evidencia la incapacidad de las fuerzas del orden para resolver este crimen por medios convencionales, por lo que fue necesario abordarlo con un método alternativo: Greg Scarpa, un sicario de la mafia neoyorquina que ha colaborado con las autoridades en secreto para resolver crímenes de odio en dicha región y con métodos poco convencionales. En esta ocasión, Scarpa es asistido por el altamente profesional agente especial del FBI, Wayne Strider.
En 2001, los hermanos Gabriel y
En 1981, el entonces incipiente autor
Creada en 1959 por
La primera escena del nuevo largometraje de
Sin exagerar, la obra de
¿Qué es lo que nos queda cuando el grupo que nos define se rompe? En su más reciente largometraje, Nancy Cruz entrega una pieza intensa pero a la vez melancólica. 
Alfonso (