Marty Supremo, soñar en grande puede costarnos todo

2026

Entre las nuevas voces del cine contemporáneo, sin duda la de los hermanos Safdie ha llamado la atención en sobremanera. Tomando vuelo desde el 2017 con Good Time después de años creando historias como actores y directores, Benny y Josh decidieron tomar sus propios caminos para realizar sus propios proyectos. Mientras Benny Safdie se alió con Dwayne Johnson para hacer una emotiva biopic sobre el luchador de la UFC Marc Kerr, Johs apostó por algo más arriesgado. Aliándose con su viejo amigo, Ronald Bronstein, soñaron en grande para crear una historia inspirada en una persona real pero llena de una frenética ficción.

Así llegó Marty Supremo (Marty Supreme, EUA, 2025), la cual toma como base al vividor, estafador y campeón de ping pong Marty Reisman, quien empezó a jugar por apuestas en Manhattan, hasta lograr obtener 22 títulos importantes y convertirse en el más veterano en ganar una competición nacional de deportes de raqueta, con 67 años. Sin embargo, esa parte no es del interés de esta dupla, optando mejor por crear al personaje Marty Mauser, interpretado por Timothée Chalamet, que desde el primer momento destaca por una cosa: su arrogancia

Mauser es hábil en el ping pong, pero siempre cree y desea merecer más, sin importar a quienes humille o deje en el camino para lograrlo. Sin embargo, el muchacho entra en crisis cuando al ruedo llega un mejor jugador que él, y tras su encuentro Marty entra en una espiral de malas decisiones con un solo destino: redimirse o morir en el intento. Curiosamente, la cinta se desarrolla de forma frenética desde el primer minuto, donde Safdie coloca directamente la cámara en su protagonista hasta llevarnos a una muy peculiar escena de créditos iniciales.

Una de las particularidades de Marty Supremo es la elección de Safdie para la musicalización de la misma. En un espíritu similar a Maria Antonieta (Coppola, 2006) o la más reciente Corsage (Kreutzer, 2022), el cineasta decide mezclar canciones de la década de los 80 como Everybody Wants to Rule the World de Tears for Fears, Forever Young de Alphaville, The Perfect Kiss de New Order o Everybody's Got to Learn Sometime de The Korgis, con piezas compuestas por Daniel Lopatin, frecuente colaborador de los Safdie, y así capturar no sólo esa esencia de ritmo alocado sino esos aires de juventud en éxtasis dispuesta a todo por cumplir sus deseos, incluso hasta lo más bajo.

También está presente el gran toque en la fotografía del maestro Darius Khondji, quien le da un sentido a la estética del filme, y la hace ubicarse temporalmente en los 50 usando por momentos imágenes casi granuladas y una paleta de colores atractiva. A eso, le sumamos esa edición acelerada por parte del mismo Safdie y Bronstein que ayudan a hacer del viaje de Marty algo hipnótico, ideal para una generación la cual vive a ese ritmo acelerado. A diferencia de su hermano Benny en La Máquina, quien opta por un ritmo más intimista y pausado, Josh nunca mete el freno.

Otra virtud de este filme recae en un gran ensamble muy bien dirigido. Cada uno de quienes aparecen forma parte clave del alocado viaje de Mauser. Pero entre ellos resaltan aquellos que, como Marty, han querido trascender en su sueño y fracasado en el intento de lograrlo. Vemos, por ejemplo, a la actriz Kay Stone (Gwyneth Paltrow), la cual muy al estilo de Norma Desmond en la tragedia de Sunset Boulevard: El Ocaso de una Vida (Wilder, 1950), vive atrapada de sus glorias pasadas añorando por una oportunidad por volver a brillar más allá del yugo impuesto por su ricachón esposo a cambio de los privilegios que ella goza.

Pero es en los demás, aquellos alejados de la fama y fortuna, donde se ve más clara esa tendencia. Su mejor amigo, taxista y también estafador de poca monta, Wally (Tyler the Creator) es alguien quien no deja de creer en él y lo consecuenta con tal de romper su monotonía de vida. Sin olvidar a su eterna enamorada a la cual solo le insufla ilusiones y se aprovecha de su nobleza cada que puede, Rachel (la entrañable Odessa A’Zion), una mujer sofocada por la opresión de un matrimonio, mientras anhela el sueño de una vida mejor al lado de Marty.

Es ahí donde gran parte del brillo de esta historia reside, coronado a su vez por la personalidad de Marty, un verdadero desastre andante. Patán, mentiroso, aprovechado, con más defectos que virtudes… y Chalamet lo transforma en un personaje desagradable pero - paradójicamente- no le deseas mal sino por el contrario. Timothée encarna a este jugador orgulloso de ping pong quien cree merecerlo todo, pero con unos matices gracias a los cuales logras perdonar tanta infamia cometida por su rol. Y si bien eventualmente paga (y de fea forma) las consecuencias de sus actos, también logra conseguir un momento de iluminación y por medio de él, gana la redención de su faceta de desgraciado. 

Si a eso le sumamos una visión clara y compartida de Josh Safdie y Ronald Bronstein, quienes son capaces de meter de todo un poco y llevarlo hasta un humor incómodo, Marty Supremo se convierte entonces no en un relato de un infeliz estafador desagradable, sino en una aventura para aquellos que sueñan en grande pero cuyas condiciones no les permiten lograr esos anhelos, mostrándonos como a veces eso puede llevarnos a tomar pésimas decisiones, pero también por caminos de tristeza, empatía y salvación. A veces, aunque ambicionamos más, la humildad nos enseña a no ser voraces y aceptar que un sueño puede transformarse y conseguirse de otras maneras, incluso a través de la derrota misma.

Dirección: Josh Safdie.

Guión: Ronald Bronstein, Josh Safdie.

Con: Timothée Chalamet, Gwyyneth Paltrow, Tyler the Creator, Odessa A'zion y Abel Ferrara.

Fotografía: Darius Khondji.

Edición: Josh Safdie y Ronald Bronstein.

Música: Daniel Lopatin.

Compañía Productora: A24, Elara Pictures, IPR.VC.

Distribuidor: Diamond Films México.

Fecha de estreno: Estados Unidos, 25 de diciembre de 2025; México, 15 de enero de 2026.

País: Estados Unidos, 2025.

Duración: 149 minutos

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