
Las adaptaciones cinematográficas de videojuegos muchas veces fallan al momento de tratar de capturar la esencia de su fuente original.Silent Hill y Five Nights at Freddy’s no logran recrear las atmósferas de suspenso de sus respectivos juegos; Super Mario Galaxy es un mero gameplay con exceso de fanservice y un nulo argumento; Assassin’s Creed y Mortal Kombat: Aniquilación se alejaron mucho del concepto y terminaron por ser bodrios aburridos y totalmente olvidables; y así un largo etcétera.
Afortunadamente, no es el caso de Exit 8 (Japón, 2025), inspirada en el videojuego creado por el desarrollador Kotake Create. La premisa de aquel gameplay sencillo el cual metía al jugador por un pasillo con reglas simples para avanzar: si nota alguna anomalía en el pasillo, debe regresar por donde vino. Si no hay ninguna anomalía, puede seguir adelante y continuar hasta encontrar la salida 8 para abandonar el lugar. A partir de esa base tan sencilla, la experiencia resultaba intensa y por ratos exasperante, pero también efectiva.
Ese es el punto de partida de donde el director Genki Kawamura traslada esa dinámica a una narración dividida en partes, coescrita entre él y Kentaro Hirase. Aquí, el protagonista es un pasajero (Kazunari Ninomiya) quien, mientras toma un viaje en el metro, recibe una llamada de su novia la cual le revela estar embarazada y le pregunta qué decisión tomará al respecto. En ese instante, caminando hacia la salida, es cuando el chico queda atrapado en el pasillo infinito donde cada error cometido al leer las anomalías existentes, lo llevará de vuelta al punto inicial.
El miedo a la paternidad: El detonante en Exit 8
La adaptación de Kawamura y Hirase resulta por demás interesante. Desde el comienzo, le da claro sentido a la trampa donde caerá el denominado “hombre perdido”, pero la enriquece gracias a la decisión del cineasta de poner al espectador, al igual que en el videojuego, en un plano en primera persona. Lo acontecido en el vagón y de ahí hasta su llegada al terrorífico pasillo es mostrado de esta manera, recreando la sensación vivencial del relato,y poniendo al público de frente a esta tortura sin escape aparente la cual acosa al protagonista.
De ahí, viene otro elemento que cobra fuerza en la historia: la paternidad. Desde esa primera secuencia, el dilema sobre ello está presente. Ya sea por el drama de un bebé quien se halla en el mismo vagón del estelar, o por la ya mencionada llamada telefónica. En el “hombre perdido” se percibe cierta ansiedad, un dejo de negación ante lo escuchado. Incluso esa disyuntiva se da justo en el momento cuando queda atrapado en el piso misterioso buscando el modo de salir del bucle.
Conforme la salida 8 parece acercarse o alejarse, según la atención prestada a las anomalías, el rompecabezas de su ansiedad en lo tocante a la paternidad se va armando con momentos clave. Es ahí cuando de forma ingeniosa, el guion convierte este pasillo en un infierno propio cambiante, haciéndolo enfrentar sus propios traumas a través de elementos sorpresa, mientras la duda sobre la responsabilidad de ser padre se torna en su peor enemigo, haciendo que el lugar mismo se vuelva un reflejo de su psique y de esos temores.

Por si fuera poco, Exit 8 incluye a dos personajes los cuales son catalizadores de dos puntos específicos, que afectan directamente al “hombre perdido”. Uno es “el niño” (Naru Asanuma), cuya presencia dimensiona en mayores proporciones los temores del adulto, siendo un papel secundario determinante para la trama. El otro es “el hombre caminante” (Yamato Kōchi), quien representa el miedo a quedarse penando por siempre en ese purgatorio.
El pasillo: la eternidad como un terrible purgatorio
Exit 8 también juega con otro interesante punto: la eternidad.El mismo número 8, si es visto de forma horizontal, forma el símbolo universal que representa lo infinito, idea potenciada aquí y llevada al extremo. En cierta forma, ese recurso remite a otros relatos como Beyond the Infinite Two Minutes (Yamaguchi, 2020) con un bucle provocado por un teléfono que se repite a sí mismo, o Mondays (Takebayashi, 2022) donde la repetición de una semana entera permite la unión y reflexión entre un grupo de godinez japoneses para romper el tedio de su día a día.
Aunque en aquellos ejemplos, la eternidad no se convierte en una locura catártica, si permite ver las posibilidades de tomar diferentes decisiones las cuales puedan incidir en lo que sucede o ve con anticipación. Aquí, el “hombre caminante” debe enfocarse en las diferencias del pasillo, pero sobre todo en sí mismo, implicando que esta trampa aparente también le abrirá los ojos de su propia vida y lo que ha hecho de ella, muy al estilo de la isla y los perdidos de la serie Lost (2004-2010).
Pero la eternidad también se ejemplifica en la decisión musical del filme. La partitura suele ser monótona pero muestra puntos en los que cambia, cual anomalía misma. Por si fuera poco, el uso del Bolero de Maurice Ravel es un bucle en sí mismo, al ser el tema escuchado por el “hombre perdido” en sus audífonos al inicio de todo. Siendo una de las piezas clásicas más conocidas en el mundo, se estructura con un tema único el cual se repite una y otra vez en crescendo, como si la misma fuese vaticinio del cruel destino deparado al joven.
Con una edición la cual intensifica la tensión en el pasillo rumbo a la salvación o perdición del protagonista, Exit 8 se convierte en un ejercicio de exploración de lo urbano como objeto de la desesperación misma, y una de las mejores adaptaciones cinematográficas de un videojuego hasta la fecha. Gracias a esa aparente simpleza de origen llevada aquí por otros lares, Kawamura concibe un universo perturbador el cual nace de aquello que tememos y no enfrentamos, de esas sombras acechando en los rincones de nuestras mentes esperando a surgir ante una anomalía. Y la cuestión en ese caso es decidir seguir adelante… o volver al inicio de un purgatorio personal.
Dirección: Genki Kawamura
Guion: Genki Kawamura y Kentaro Hirase
Con: Kazunari Ninomiya, Yamato Kochi, Naru Asanuma, Nana Komatsu y Kotonoe Hanase
Fotografía: Keisuke Imamura
Edición: Sakura Seya
Música: Shouhei Amimori y Yasutaka Nakata
Compañía Productora: AOI, Story Inc. y Toho
Distribuidor: Corazón Films México
Fecha de estreno: Japón, 29 de agosto de 2025; México, 22 de abril de 2026.
País: Japón, 2025.
Duración: 95 minutos.
Puedes ver el tráiler aquí.