Resident Evil: Noche Cero, una nueva exploración para una terrorífica franquicia

2026

La versión cinematográfica de la franquicia Resident Evil ha tenido altibajos al paso de los años. Desde el debraye alocado estelarizado por Milla Jovovich que comenzó en el 2002, pasando por las cuatro entregas animadas bastante dignas. Ahora le llega el turno a Zach Cregger (La Hora de la Desaparición, Bárbaro) de entrarle a este universo con una historia completamente nueva -la cual el propio cineasta se refiere como una reinvención de la franquicia-, donde nos sitúa justo en la noche en que el brote infeccioso estalló. 

Resident Evil: Noche Cero (Resident Evil, 2026) sigue los pasos de Bryan (Austin Abrams), un mensajero médico quien, sin saberlo, se verá envuelto en una lucha por la supervivencia cuando una noche apacible se convierte en una pesadilla espantosa llena de caos, sangre y locura a su alrededor. Y todo ello está relacionado con un misterioso paquete al cual tiene que entregar en Raccoon City, cuyo contenido desconoce, y se transforma en el McGuffin de toda la terrorífica odisea.

Una de las principales polémicas en torno a esta cinta es si adapta bien al cine o no el mundo del videojuego en el cual está basada. La respuesta a esa incógnita depende de las expectativas de cada quien: si uno espera ver una calca aburrida con miles de referencias pero sin ofrecer nada como entretenimiento ni en lo narrativo al estilo de Bienvenidos a Raccoon City (Johannes Roberts, 2021), seguramente se sentirá decepcionado. En ese sentido, el relato de Cregger no tiene nada que ver ni con los personajes conocidos ni con los monstruos los cuales rondan la saga, pero en cambio logra algo que la franquicia en pantalla grande no había conseguido antes: dar esa atmósfera de survival horror característica de las entregas iniciales del juego. 

Gracias a las esporádicas tomas en primera persona las cuales se conjuntan con las del protagonista en una edición bastante notable, es palpable esa sensación de opresión y angustia propia de los primeros juegos. Dariusz Wolski, director de fotografía del filme, quien con maestría, sabe jugar con los colores y las sombras que rodean el camino de Bryan. Cregger brinda adicionalmente algunos guiños a aspectos fundamentales de ese horror de supervivencia del videojuego clásico como los candados, los teléfonos, las llaves y los mapas, objetos que ayudan o dificultan la travesía de nuestro mensajero desde el punto inicial al final. Además, es capaz de crear secuencias sin abusar de jump scares, muy violentas y estresantes.

Otro punto a favor de Resident Evil: Noche Cero es plantear a Bryan lejos de ser un héroe, ni alguien diestro con las armas, y mucho menos un tipo de acción quien sepa resolver dificultades en momentos adversos. El mensajero es, simplemente, un tipo en medio de una situación la cual le supera con creces. Esto crea una conexión del público con él pues, de alguna forma, Bryan es la extensión de un jugador entrándole al juego con incertidumbres, cuidándose de no ser mordido ni atrapado por lo que ande rondando en las sombras. Y Abrams representa a cuadro la reacción natural de todo aquel quien no tiene ni idea de cómo sobrevivir en una situación como esa.

En contraste, Cregger hace de él un personaje de tintes cómicos. Su torpeza es explotada por el realizador para relajar la tensión creada en ciertos momentos. Una tendencia ostentada por el autor desde Bárbaro (su debut), en la cual combina las risas con el terror sin que su argumento pierda efecto. Aunque ello puede resultar desconcertante para la audiencia, pues a veces, esos momentos de hilaridad chocan con el tono terrorífico. Pero a pesar de la idiotez del mensajero y esos momentos chuscos, es clara su intención de crear un relato donde en realidad no hay un héroe ni un gran villano. 

Nuevamente, los Holladays están presentes en una producción del cineasta oriundo de Virginia. Pero esta ocasión su trabajo destaca por un estilo sonoro tenso, generado gracias al sonido de sintetizadores pesados y metales combinados con voces y ciertas texturas de ruidos los cuales añaden una capa de suspenso a la trama y a los horrores que el estelar va encarando.

Posiblemente los fans más recalcitrantes señalarán la nula relación de esta versión con la fuente original, pero en realidad si conserva elementos esenciales como el virus, el factor miedo y el suspenso. Y eso es realmente la esencia de lo que volvió tan exitoso al juego en su momento: la oscuridad, las criaturas, lo desconocido y un bicho capaz de alimentar nuestras peores pesadillas. 

Finalmente,  es una muestra de cómo incluso las franquicias muy agotadas, pueden encontrar un nuevo aire de frescura si se da la oportunidad al creador correcto que pueda tomar el material existente y usarlo de forma inteligente, propositiva, entretenida y fiel a su espíritu original. 

No hay nada que criticarle a Cregger, sino todo lo contrario. Resident Evil: Noche Cero se consolida como el mejor proyecto derivado de este popular videojuego. Y también consolida a Zach Cregger como uno de los directores más interesantes dentro del género en la actualidad.

Resident Evil: Noche Cero

Dirección: Zach Cregger

Guion: Zach Cregger y Shay Hatten

Con: Austin Abrams, Kali Reis, Paul Walter Hauser y Zach Cherry

Fotografía: Dariusz Wolski

Edición: Joe Murphy

Música: Hays y Ryan Holladay

Compañías Productoras: Vertigo Entertainment, Constantin Film, Playstation Productions y Sony Pictures

Distribuidor: Sony Pictures

Fecha de estreno: México, 16 de septiembre 2026

País: Estados Unidos, 2026.

Duración: 95 minutos

Puedes ver el tráiler aquí.

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