Del 22 al 25 de noviembre se llevará a cabo la segunda edición del Festival Internacional de Cine con Medios Alternativos (FICMA) en el Centro de la Juventud Arte y Cultura Futurama, con actividades y talleres gratuitos, el FICMA busca acercar el cine manufacturado con diversas herramientas alternativas al espectador.

La Muestra Internacional de Cine surgió en 1971 para enfrentar al público mexicano con las obras más innovadoras y recientes del séptimo arte. En su edición número 63, la Muestra Internacional de Cine tiene una selección de 14 películas provenientes de Argentina, Bulgaria, Francia, Estados Unidos, Suecia, Reino Unido, Italia, Chile, Hungría y Alemania entre otras latitudes. 

Dirigida por Johannes Roberts, Terror a 47 metros (47 Meters Down) es una cinta sencilla y con un simple objetivo: entretener al espectador.

Victoria & Abdul cuenta la historia de la reina Victoria quien en 1887 conoce a Abdul Karim, un sirviente que trajeron de India durante el Jubileo de Oro de la Reina. Al conocer a Karim, la reina Victoria decidió que él debería de quedarse y, poco a poco, la relación entre la reina y Karim se volvió mucho más estrecha, hasta el punto de que los miembros de la corte buscaron la manera de destruir la relación inusual de la reina y un sirviente.

Una de las películas que estuvo a punto de entrar al terreno de lo mítico en el cine mexicano es “Ana y Bruno”, cinta animada de Carlos Carrera, basada en la novela “Ana” de Daniel Emil, la cual fue anunciada desde el 2010 y que ha atravesado diversas complicaciones para por fin poder llegar a las pantallas mexicanas, descubriéndonos quizá la mejor cinta animada de la historia de México a la fecha.

Todd Haynes es un director polémico, ubicado por muchos como uno de los principales exponentes del New Queer Cinema, su cine en muchas ocasiones sacrifica una narrativa fluida por un preciosismo visual que pareciera muchas veces le interesa más que el crear una película donde la historia este sobre el aspecto visual. Tras la fallida "Carol(2015) regresa con “Wonderstruck”, la cual resulta una agradable sorpresa que logra equilibrar (o casi) lo visual con lo narrativo.

Wonderstruck"

1927 Rose abandona la casa de sus abuelos para ir a Nueva York y buscar a su madre, una prestigiosa actriz de cine y teatro. 1977, Ben, huye de casa en Minnesota tras la muerte de su madre decidido a encontrar a su padre, a quien no conoce, en Nueva York. Las dos historias comparten puntos en común que les hacen coincidir en emociones y sensaciones.

Director: Todd Haynes

Guión: Brian Selznick basado en su novela homónima

La comedia se ha vuelto el género preferido por los realizadores mexicanos para intentar asegurar así una taquilla que les permita recuperar lo invertido y seguir adelante. Desafortunadamente el exceso de lo mismo comienza a cansar no sólo al espectador sino en las tramas que parecen copiarse unas a las otras, siendo pocas las que buscan, sin inventar el hilo negro, apostar por historias que se alejan un poco de la fórmula. Tal es el caso de la Opera Prima de Hugo Lara, “Cuando Los Hijos Regresan”.

Cuando Los Hijos Regresan

Manuel y Adelina son unos padres ya jubilados que viven tranquilamente sus vidas sin muchas preocupaciones. Por diferentes circunstancias, los tres hijos del matrimonio, independizados hace tiempo, tienen que volver a vivir con ellos. La paz que reinaba en la casa desaparece y Manuel y Adelina trazan un plan para echar a los chicos de la casa y recobrar su vida.

Director: Hugo Lara

Guión: Hugo Lara / Claudia González-Rubio

Michel Hazanavicius saltó a la fama internacional con su cinta “El Artista” ( The Artist 2011) la cual rendía tributo al cine silente al recrear una película de esos años, con todos los elementos técnicos y narrativos, ganadora del Oscar a Mejor Película. Ahora, regresa con “Le Redoutable”, cinta que nos narra un pasaje en la vida de Jean-Luc Godard, la cual ha desatado de nuevo la polémica y los aplausos.

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amacc 2017 pronunciamientoEl gremio cinematográfico, encabezado por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, se pronunció en contra del recorte presupuestal a la cultura propuesto por el Ejecutivo Federal para el año 2017.

En voz de Dolores Heredia, presidenta de la AMACC, la actriz Karina Gidi y Alan Coton, director, productor y Secretario General de la Sección de Directores del Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica de la República Mexicana, el gremio hizo valer su derecho de petición y solicitó una audiencia en la Cámara de Diputados para dialogar con los legisladores, “con el fin de revertir el recorte del 20% contra el año pasado y casi a la mitad que en 2012, lo que muestra una clara falta de interés en el cine y la cultura”.

Con la presencia de más de 30 miembros de la comunidad cinematográfica y alrededor de más de 20 representantes de distintos sectores de cine, Dolores Heredia expresó la necesidad de que se apruebe mínimamente el presupuesto que se otorgó en 2016 de 395 millones “cuando idealmente la industria requeriría un aumento que permita sostener y alentar el crecimiento del cine mexicano, una industria generadora de empleos en diversos sectores económicos, como ya dijimos, desde el educativo, hasta el de servicios en muchos ámbitos”.

En su intervención, Karina Gidi reflexionó sobre el cine mexicano como una expresión de nuestra identidad y como patrimonio histórico y cultural de la Nación, además, comentó que parece que al gobierno “no le importa la belleza y eso es muy grave”.

Por su parte, Alan Coton manifestó que el recorte al presupuesto “repercutirá en un decremento de la actividad cinematográfica del orden de los 14 mil millones de pesos al año”. Y agregó que “la falta de recursos golpeará las distintas manifestaciones de la actividad cinematográfica. Cientos y quizás miles de familias del medio artístico y cinematográfico quedarán fuertemente desprotegidas y afectadas de aplicarse de esta manera, claramente irreflexiva”.

La también productora Dolores Heredia dijo que la primera acción de la comunidad es este pronunciamiento conjunto y la segunda será buscar el diálogo con los legisladores. También, comentó que buscará conversaciones internacionales que apoyen esta defensa del cine mexicano.

El director de cine Víctor Ugalde, miembro de la AMACC, apeló a la sensibilidad del Poder Legislativo, “que en otras legislaturas le ha enmendado la plana a la Secretaría de Hacienda para revertir los presupuestos reduccionistas a la cultura”.

Discursos

Introducción Dolores Heredia, presidenta de la AMACC

Buenos días colegas, buenos días amigos de los medios de comunicación.

Esta mañana, el gremio cinematográfico se encuentra reunido aquí, para pronunciarse en contra del recorte presupuestal a la cultura, propuesto por el Ejecutivo Federal para el año 2017.

La Asociación de Productores y Distribuidores de Películas Mexicanas, A.C., Asociación de Exhibidores Independientes, la Asociación de Mujeres en el Cine y la TV, la Asociación Nacional Cinematográfica de Trabajadores Independientes (ANCITI), la Asociación Mexicana de Productores Independientes (AMPI), la Cámara Nacional de la Industria del Cine (CANACINE), la Sociedad Mexicana de Autores de Fotografía Cinematográfica (AMC), Cine América, Cinema 23, la Coalición por el Acceso Legal a la Cultura, Esfera Films, la Federación Mexicana de Sociedades Cooperativas de Cine y Medios Audiovisuales (FECINEMA), Mfilms, la Red Mexicana de Festivales Cinematográficos, el Sindicato de Trabajadores de la Industria Cinematográfica (STIC) y la Sección 49 del propio STIC, la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM), la Sociedad Mexicana de Directores, Realizadores de Obras Audiovisuales (SOMEDIR), Festivales de cine mexicanos, actrices, actores, directores, directoras, estudiantes, maestros de cine y la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, todos, consideramos al cine mexicano una expresión de nuestra identidad, así como patrimonio histórico y cultural de la Nación.

El recorte presupuestal en cultura a las entidades federativas impacta de forma negativa en toda la cadena productiva y creativa del cine, incluyendo la formación de cineastas, la exhibición de películas a través de festivales y en salas, y la  aportación del cine a la paz social de México.

Para ahondar al respecto, cedo la palabra a la actriz Karina Gidi.

Ponencia Karina Gidi

Para nosotros los cineastas, la lucha por la preservación de la identidad nacional ha sido permanente, estamos comprometidos en reflejar e interpretar de forma crítica la realidad nacional y contribuimos a través de nuestros contenidos a edificar nuestra cultura en contraposición a la penetración de las tendencias que impone la industria norteamericana; defendemos el patrimonio de nuestra nación y los valores de la identidad nacional, que es multicultural y poli lingüística.

La industria de Hollywood juega el papel de cinematografía dominante, imponiendo los patrones internacionales de lo que se denomina de manera general, “el entretenimiento”, sin embargo, el entretenimiento es intrínsecamente una manifestación cultural que, como tal, promueve los valores éticos y morales de los nuevos colonizadores de las mentes de las masas consumidoras.

A esta nueva forma de colonización, es indispensable oponerse a través de la fuerza activa de las culturas nacionales para evitar  que se diluya la identidad colectiva de los individuos que conforman nuestra nación.

Lo único que nos ha salvado de ser un apéndice total de los Estados Unidos de Norteamérica es nuestra cultura, nuestro arraigo a las tradiciones que nos dieron origen, nuestra lengua, nuestra visión del mundo, que es solidaria y de comunidad por naturaleza. Eso es lo que ha reflejado el arte mexicano. Los artistas lo han interpretado y lo han devuelto al pueblo en sus formas más hermosas, que han penetrado de manera indeleble en nuestra memoria colectiva y son nuestro patrimonio histórico. El cine y hoy la televisión, son propagadores masivos de la cultura, por ello, los creadores mexicanos debemos de participar activamente con propuestas creativas y discursos de toda índole: disruptivos, propositivos, críticos, románticos, analíticos que ayuden a la cohesión social y a la recomposición del tejido social.

¿Qué queremos?, ¿sucumbir a las demandas de un mercado mundial masificado  o  contribuir a elevar el nivel cultural de nuestros ciudadanos?

Sabemos que dentro de las nuevas perspectivas de la cinematografía nacional debe estar presente el arraigo de lo que somos. El cine como forma masiva de comunicación, puede contribuir de manera señalada a recuperar nuestra herencia, cuyo contenido intrínseco radica en elevar el sentido de pertenencia a la nación mexicana; a recuperar los valores de la identidad colectiva, que está conformada por millones de individualidades con pensamiento propio; a formar a los individuos desde sus primeros años de vida, contribuyendo a moldear su conducta cívica;  a ennoblecer su espíritu y abrirle nuevos horizontes; a desterrar la obsesión por el lucro indiscriminado, sin importar como se logre y a una tarea ineludible: combatir la corrupción y la impunidad que corroen el sistema nervioso de nuestra sociedad.

Por todo, lo que hemos argumentado, es una verdad irrefutable que el cine tiene un valor estratégico en la formación de los hombres y mujeres de la sociedad. Por lo tanto es una obligación del Estado-Nación fomentar, promocionar y proteger al cine mexicano.

Es importante que se reconozca a las industrial culturales como estratégicas para el fortalecimiento de nuestra Nación, por ello, la reducción del presupuesto federal a la cultura, amén del daño que hacen las reducciones a la educación, salud y al campo,  solo propicia de manera irresponsable, dejar la puerta abierta, aún más, a la subordinación cultural, política y económica del Estado Mexicano  a las empresas y corporaciones que manifiestan su interés por obtener ganancias económicas dejando de lado el valor cultural del entretenimiento. “Una nación no es su poder, sino su cultura, así de simple”, dice Carlos Fuentes en su libro póstumo “Aquiles o El guerrillero y el asesino”.

Ahora, le doy la palabra al director y productor Alan Coton, Secretario General de la Sección de Directores del Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica de la República Mexicana

Ponencia de Alan Coton

Cada país tiene historias que contar y que guardan encarecidamente porque les hacen identificarse a sí mismos y que les sirven como vínculo de unión con otros pueblos.

Desatender la voz de la cinematografía nacional es atentar contra una de las columnas vertebrales de nuestra sociedad. Las narrativas más importantes para un pueblo versan sobre lo más importante: el conocimiento sobre la vida, la cultura y la moral. El cine es un arte que, bajo el pretexto de contar historias, trasciende al propio lenguaje para transformarse en promotor de sentimientos y formas de vida. La propuesta de presupuesto de egresos del ejecutivo ha venido vulnerando año con año esta actividad prioritaria y éste año no ha sido la excepción.

El cine es ciertamente una forma de conservación y de resistencia cultural que ha sido un elemento clave para la transmisión de actitudes morales y para multiplicar las opciones de vida, en un país convulsionado por la violencia, resulta un sinsentido no poner énfasis en lo verdaderamente trascendente. El cine es una forma de cuestionarnos los porqués de la existencia e incluso sobre las inquietantes respuestas, creando paradigmas de moralidad y ética, hoy día tan necesarios.

Ver una película no es tan sólo atestiguar una anécdota, pues funciona también como una puerta hacia la creación de un “sentido vivencial” para los espectadores, una inspiración, una pregunta abierta y una esperanza. El cine se ha impuesto desde siempre como un elemento imprescindible para la difusión constante de las ideas, de las culturas, la ciencia y los cambios sociales, así como de la evolución de actitudes públicas; todo a través de la empatía que se crea entre el espectador y la imagen: hay, pues, una historia que no se puede traicionar; tenemos una cultura que cuidar y una actividad económica que sostener, pero se ha venido menoscabando éste supuesto desde el poder ejecutivo, ni cómo disfrazarlo. Se habla de recortar el 36% sobre el año 2016, lo que repercutirá en un decremento de la actividad cinematográfica del orden de los 14 mil millones de pesos al año.

Esta falta de recursos golpeará las distintas manifestaciones de la actividad cinematográfica. Cientos y quizás miles de familias del medio artístico y cinematográfico quedarán fuertemente desprotegidas y afectadas de aplicarse de esta manera, claramente irreflexiva.

Por otro lado, si hoy en día sólo se apoyan 14 festivales y muestras de cine de 131 existentes, y esto significa apoyar sólo el 10.6% de los eventos cinematográficos del país, se sobreentiende que si se aprueba la hoy terrible propuesta, la difusión del séptimo arte quedará reducida a niveles de burla. Desde la parte social, como parte Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica, la Sección de Directores de Cine, nos pronunciamos en contra de cualquier recorte presupuestario a nuestra actividad, pues repercutiría negativamente la posibilidad de seguir contribuyendo al engrandecimiento de nuestro país desde nuestra trinchera del arte y la cultura. Eso sin hablar del duro golpe a las fuentes laborales que mantienen nuestra precaria industria.

Ponencia Dolores Heredia

En su cuarto informe de gobierno, el presidente Enrique Peña Nieto destacó la creación de la Secretaría de Cultura (SECULT), que sustituyó al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, a la que se le dotó en 2016 de un presupuesto $15 mil 254.3 millones de pesos. De acuerdo con su informe “con esta acción se reconoce la herencia, se aprecian las grandes creaciones mexicanas y se pone en manos de la población un recurso invaluable para ampliar el horizonte, fecundar la convivencia y mejorar su calidad de vida”. “...Bajo la premisa de colocar a la cultura entre los servicios básicos de que goza la sociedad en beneficio de la cohesión social”. “En búsqueda de fortalecer el federalismo se firmaron convenios con entidades federativas y municipios...”. “Igualmente, el documento puntualiza acciones emprendidas en apoyo a las industrias culturales, o aquellas dirigidas a facilitar el acceso a las artes con el establecimiento de una Agenda Digital de Cultura, enmarcada en la Estrategia Digital Nacional.”

En el discurso del Ejecutivo se apoya a nuestro cine pero en función de los hechos este apoyo no se ve. Desde que tomó posesión la presente administración los presupuestos al cine han sido reduccionistas.

En el lenguaje popular se dice que obras son amores y no buenas razones. Toca al Poder Legislativo, a través de la Comisión de Cultura y Cinematografía, encabezada por el diputado Santiago Taboada, corregir esta política, tal y como lo hicieron, en su oportunidad, las legislatura 49, 60, 61 y la 62. (IXL, LX, LXI, LXII).

La creación de la SECULT hizo soñar a la comunidad artística y cultural cinematográfica de que por fin se podría contar con el presupuesto suficiente y necesario para seguir creciendo. Después de varios lustros, por fin, se atendía la añeja petición de su existencia. Se creía que gracias a esta determinación, se elevaría el nivel de interlocución del titular de la SECULT con la SHCP. Así́ se podría posicionar mejor esta actividad en el nivel e importancia que se merece en nuestro país y el mundo.

En el 2017 se repite una vez más la política de recortes en las áreas fundamentales para nuestro desarrollo y un mejor futuro: La ciencia, los derechos humanos y la cultura y, en sentido contrario, se privilegian los gastos superfluos como es la publicidad presidencial y se impulsa la militarización del país y un largo y desastroso etcétera, tal y como lo demuestra el presupuesto.

Una vez más la realidad nos golpea con un balde de agua fría ya que no existe lógica en este castigo a la cultura fílmica, que llevaba un camino a la recuperación, al reducírsele injustamente el presupuesto.

Al tener menos presupuesto se reduce la política de descentralización e inclusión mediante la capacitación de creadores en la República Mexicana, así́ como la difusión de los cortos y largometrajes que no aceptan las cadenas fílmicas; se reduce la producción de largos y cortometrajes y su distribución nacional e internacional, el apoyo en festivales nacionales e internacionales.

La práctica de saturación del mercado desplaza la oferta fílmica del mundo que contiene propuestas estéticas y culturales que enriquecen la visión de las naciones e incrementan la pluralidad de pensamiento y enriquece el conocimiento mutuo del actuar contemporáneo.

Por lo anterior, hacemos valer nuestro derecho de petición y solicitamos una audiencia en la Cámara de Diputados para dialogar con los legisladores con el fin de revertir el recorte del 20% contra el año pasado y casi a la mitad que en 2012, lo que muestra una clara falta de interés en el cine y la cultura.

Requerimos que se apruebe mínimamente el presupuesto que se otorgó en 2016 de 395 millones cuando idealmente la industria requeriría un aumento que permita sostener y alentar el crecimiento del cine mexicano, una industria generadora de empleos en diversos sectores económicos, como ya dijimos, desde el educativo, hasta el de servicios en muchos ámbitos. Vienen tiempos difíciles donde la soberanía nacional estará́ en juego por la firma de un tratado comercial como el TPP. Si se firma igual que cuando se firmó́ el TLCAN, es decir a espaldas de la Nación y de la comunidad cultural cinematográfica, seguirán las grandes cifras macroeconómicas que nos dicen que estamos bien aunque la realidad nos demuestre que estamos muy mal.

La nuestra es una industria y un arte que nos refleja, nos muestra, nos analiza, nos une y nos representa en el mundo.

Que genera y es en sí misma nuestra identidad, nuestro patrimonio y nuestra aportación a la paz social.

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