Fallece Paul Leduc: Rebelde, Critico, Creador

Paul Leduc Rosenzweig, (11 marzo 1942) director que logró crear un estilo visual y narrativo propio, ha fallecido el 21 de octubre del 2020, dejando un legado audiovisual sumamente importante para la historia del cine mexicano, polémico, combativo, su muerte se suma a las pérdidas del año, una muy dolorosa debido a su talento y legado deja.

Estudiante de Arquitectura en la UNAM promueve diversos cineclubes antes de abandonar la carrera para irse a estudiar a Francia, al  Institut des Hautes Études Cinématographiques. En 1967 regresa a México y funda con Rafael Castanedo, Alexis Grivas y Bertha Navarro el grupo Cine70, realizando en codirección diversos cortometrajes y documentando durante el movimiento estudiantil del 68, Comunicados del Consejo General de Huelga, así como grabando sonido para lo que se convertirá “El Grito” (López Arretche). Es también asistente de dirección de Alberto Isaac en el trabajo “Olimpiada en México”.

Su primer largometraje es “Reed, México Insurgente” (1970) cinta que retrata la crudeza de la revolución mexicana, la película formó parte en 1972 de la Quincena de Realizadores del Festival Internacional de Cine de Cannes y gana el premio Georges Sadoul de la crítica francesa, otorgado a la cinta extranjera más importante estrenada en Paris durante ese año.

Su siguiente trabajo es el documental “Etnocidio: Notas desde el Mezquital” (1976), una dura denuncia de la situación económica y social en la zona del título. En 1980 dirige “Historias Prohibidas de Pulgarcito” sobre la guerrilla salvadoreña.

Con “Frida, Naturaleza Viva” (1983) alcanza el reconocimiento a pesar de la fría recepción inicial. En 1985 dirige “¿Cómo Ves?” una cinta que transitan entre el documental y la ficción, donde se dan cita diversos integrantes del rock mexicano de la época, como Cecilia Toussaint, El Tri,  Virginidad Sacudida, y el único Rockdrigo González.

A esto siguió una de las trilogías más bellas y complejas del cine mexicano, “Barroco” (1989), “Latino Bar” (1991) y “Dollar Mambo” (1993) donde la experimentación visual y sonora alcanzan niveles pocas veces explorados para esos años en el cine nacional. El fracaso en taquilla de estas cintas, le obligan a retirarse del cine, lo que le lleva a experimentar con el video, destacando “Los Animales” (1995), considerada la primera cinta mexicana animada por computadora en 3D.

En 2006 regresa a la dirección cinematográfica con “Cobrador. In God We Trust“, adaptación de diversos cuentos de Rubem Fonseca y donde muestra que su calidad como realizador no se había perdido, rindiendo homenaje en alguna secuencia a los trabajos del gran Sebastião Salgado. Su último trabajo para cine fue el documental “Caos” (2010).

En 1977 se le otorgó un Ariel Especial por sus trabajos, en 2016 la Academia Mexicana de Ciencias y Artes Cinematográfica decidió otorgarle el Ariel de Oro, espacio que aprovecho el cineasta para realizar un duro cuestionamiento a la situación del cine nacional, el cual fue censurado en su transmisión televisiva y que provocó diversas reacciones, tanto por lo dicho como por su censura. Y del que vale la pena recordar algunos puntos:

"Honorable Congreso de la Unión. Quiero agradecer a la Academia por todo este rollo, esta misa de cuerpo presente..."

"Se declara que el año pasado fue superado el récord de películas producidas desde la época de oro del cine nacional, pero se omiten dos datos. Primero: aquel cine se veía, el actual, no. Segundo: de lo producido el año pasado según el anuario de IMCINE, se apoyaron 78 cortometrajes, 21 documentales, los largometrajes de ficción fueron entonces 46, no comparables con los 80 producidos en 1945". En 2019, eso sí, se rompería el récord de producción en México y quizá no lo volvamos a lograr en estos tiempos”.

"El cine en México sigue siendo negocio, pero no para los cineastas mexicanos”.

"Hoy IMCINE se ha convertido en una ventanilla de trámites, de preselección de proyectos para ser finalmente aprobados o no, por esa iniciativa privada a título de invertir un dinero que ni siquiera es suyo, ya que es el dinero correspondiente al pago de sus impuestos. Hoy IMCINE no decide qué cine se hace ni decide cómo ni dónde se distribuye. En sus convocatorias no respeta ni sus propias fechas; hace caravanas en festivales con el sombrero ajeno del talento de los muchos excelentes cineastas que abundan en la región y se protege en criterios pretendidamente democráticos para enjuiciar los trabajos del gremio, generando así “bancadas” y “mayoriteos”, “plurinominales” y “maiceos”, como en nuestras desprestigiadas cámaras legislativas, posibilitando condicionar decisiones, reglamentadas siempre, además, como “no vinculantes”.

En cineNT lamentamos la partida de esta gran cineasta y mandamos un abrazo a Valentina Leduc y Juan Carlos Rulfo.

 


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