La Nueva Ola Francesa está de vuelta en las salas de cine, no por reestrenos sino por la mirada y creatividad del cineasta Richard Linklater que decidió recrear la forma en que el loco de los lentes oscuros, Jean Luc Godard, creó una de las obras más importantes del séptimo arte: À bout de soufflé (Sin aliento, 1960). “Quería hacer un filme sobre cómo se hace una cinta, pero hacerlo como si fuese de época. Todos los que trabajan en este proyecto asumieron que estábamos en 1959 entre los chicos de la Nueva Ola Francesa alrededor de la creación de la primera película de Godard, de quien no sabíamos si su obra iba a ser buena o un total desperdicio”, dice el director para comenzar la charla con CineNT y el cast de esta historia.
“Obviamente todos sabemos, 65 años después, que esa película es una cinta que ha influenciado a generaciones y se convirtió en un proyecto muy importante. Pero quisimos volver en el tiempo y tratar de capturar cómo se pudo sentir el haber estado ahí en ese entonces. Realmente habla de la pasión y la volatilidad y emoción que puedes atravesar cuando estás haciendo tus primeras cintas”, resaltó el cineasta norteamericano.
“Además, tratamos de capturar una situación volátil y caótica porque de eso se trata el hacer una película. Y también hay algo de cómico en ello. Curiosamente, mis métodos son 180 grados diferentes a lo que hacía Godard. Pero no puedes improvisar el pasado ni el lenguaje así que ensayamos mucho, trabajamos a fondo el guion, su lenguaje y todos ofrecieron nuevas ideas para los personajes y aportaron muchísimo”.
“No podíamos simplemente llegar y grabar como en 1959. Además, ellos no tenían un departamento de arte, mucho menos efectos visuales, que nos ayudaron a recrear el momento por todas partes. Aunque dentro de esta misma creación controlada, quisimos que se sintiera cierta espontaneidad, porque eso es lo que buscaba siempre Godard”, complementó el nominado al Óscar y Globo de Oro.
Guillame Marbeck da vida al excéntrico cineasta francés en su primer papel en pantalla. “Quería ser director cuando tenía 18 años y estudié en una escuela de cine, donde aprendí todos los trabajos que puedes hacer en un set. Pero nunca había actuado realmente y me di cuenta que, al no haberlo hecho, era terrible dirigiendo actores. Así que decidí estudiar dos años de actuación”, reveló el joven histrión.
“Después sucedió lo del COVID y para hacer dinero, pagué por un set de fotografías y luego posteé fotos y videos de ello en internet porque quería tener una presentación propia si es que alguien buscaba un perfil como el mío. Y Stephen Batut, el director de casting de la cinta, hizo un gran trabajo encontrándonos. Además, Richard quería gente que luciera como esos personajes del pasado. Vio mi video y creyó que tenía algo que coincidía con la vibra de Godard. Me mandó un correo pidiéndome que audicionara para el papel y aquí estamos, como un sueño hecho realidad”.
Aubry Dullin encarna a la leyenda francesa de la actuación, Jean Paul Belmondo. “Tuve suerte de no conocerlo bien antes de hacer el casting, creo. Conocía su nombre y sabía que era un ícono pero nada más. Llegué sin presión a la prueba y fue muy interesante porque creo que Godard y Belmondo eran un poco la misma persona. Me parece que Jean Paul simplemente lo interpretaba a él. Siempre sentí que Belmondo estaba relajado, haciendo bromas y tratando de alegrar a todos. Y eso fue lo que intenté hacer, así que fue genial”, expresó.
El impacto de Sin aliento es innegable en la historia del cine, algo que Liknlater no pasa por desapercibido. “Creo que sí es su cinta más poco usual porque es su ópera prima. Y pensé que hablar de ella sería divertido. Pero sí hay algo especial en esa obra, porque realmente nada debería de funcionar en ella, es un verdadero milagro que suceda. Y le doy mucho crédito a Belmondo y Seberg por ello, pero Godard simplemente se dedicó a crear algo especial del mundo real”.
“Además, Godard me parece un tipo hilarante. Y aunque Sin aliento no es realmente mi cinta favorita de él, me encanta. Además, hizo muchas cosas en su carrera y personalmente me gusta lo que hizo en los 80s y 90s e incluso hasta Week-end [1967], sus primeros siete u ocho años dirigiendo son maravillosos. La década de los 60 le pertenece completamente a él, toda es la última fase de la Nueva Ola Francesa es realmente excelente”, afirmó.
Aunque la idea, que comenzó hace 13 años con sus colegas escritores, pasó por ciertos cambios y convencimientos. “Ellos pensaba que la cinta sería en inglés, pero les dije que no, era en francés y blanco y negro. Les planteé cómo lo haríamos y aceptaron. Y es que siempre quise que se sintiera como una cinta similar a las que me tocó ver cuando crecía. Me convertí en cinéfilo viendo esa clase de proyectos y así se veía la Nueva Ola Francesa en el mundo”, apuntó Richard. 
“Eran esos prints de no tan buena calidad, con subtítulos y en blanco y negro. Siempre quise replicar esa experiencia fílmica y pensé que sería divertido si el sujeto para hacerla fuese, justamente, el hecho de crear una cinta clásica de la Nueva Ola Francesa. Era realmente una idea muy loca, pero todos aceptaron entrar de lleno a ella. Y mis productores franceses estaban tan locos como yo por hacerla también”.
“Realmente fuimos bendecidos en este filme de muchas formas. Creamos una gran conexión y encontramos mucho apoyo desde Francia para la cinta. La cámara que se ve filmando la cinta en mi película es la misma que se usó para crear Sin aliento en 1959. Es ese tipo de fortuna con la que contamos para hacer este filme”, añadió el galardonado cineasta y guionista.
Todo eso se logró manteniendo una fina línea entre el amor por el cine y el profesionalismo detrás de la dirección. “Creo que el hecho de simplemente hacer la cinta cubre el punto del amor que le tenemos a la profesión. Si luego te comprometes a ello y a las ideas que le siguen, tienes que verlo desde dentro todo para no mirarlos con ojos de ídolos. Tenemos que entrar en su estado mental, en 1959, donde no eran nadie y vivían el momento”.
“Su equipo, por ejemplo, parecían estudiantes de cine. Si bien existía una revolución, bien lo podía haber hecho una sola persona. Simplemente el intentar capturar esa sensación de adrenalina, de lo que se pudo haber sentido en ese instante, te hace dejar de idolatrar todo”, meditó.
Guillaume encuentra en este filme su más grande reto al hacer de Jean Luc. “No era fan de Godard pero sí me gustaba la manera en que se escapaba de las preguntas en entrevistas. Era muy escurridizo. Además, la forma en que siempre intentaba hacer un descubrimiento en el cine, como una nueva técnica o forma en sus filmes. Pero interpretarlo era como entrar en una arena llena de cinéfilos en el Imperio Romano con sus pulgares listos para apuntar hacia abajo”, manifestó.
“Posiblemente esté ahora desde el cielo maldiciéndome y jurando que no volveré a hacer una cinta de nuevo. Tenía todo ese peso en mis hombros, pero como bien dijo Richard, él pensaba en ese momento que podría hacer algo para cambiar por completo el cine o incluso realizar algo nuevo, aunque no estaba ni siquiera seguro de poder terminar una sola cinta. En ese sentido, fue como hacer de John Wick en lugar de Godard”, comentó de forma irónica el joven histrión.
No cabe duda de que la Nueva Ola Francesa sigue resonando en el público, trascendiendo generaciones. “Creo que sucede porque el cine tiene 130 años de historia y esta ola sucedió justo a la mitad de ello. Pero creo que también ha influido y marcado a varios porque es el prototipo de lo que sería el cine independiente. La Nueva Ola Francesa lo trajo a una era de expresión personal en el séptimo arte, rompiendo reglas, creando nuevas historias para más audiencias”, dijo Linklater.
“Aunque es una noción un tanto modernista, los filmes de ese movimiento tienen cierta vida peculiar por ese detalle íntimo que imprimían. Siempre se trataba de lo que los cineastas traían en mente y hay una vasta variedad de historias en ello. Pero esa aproximación al cine personal es lo que me parece creó una respuesta de la audiencia y ha motivado a muchos cineastas en el mundo. Me parece un movimiento cuya huella es perpetua”.
“Además, es un momento específico en la historia donde las cámaras eran lo suficientemente ligeras para ser llevadas en las calles”, agregó Guillaume. “Eso da cierta frescura que se siente ahora con los iPhones, donde todos tenemos una cámara en nuestro bolsillo que podemos usar para crear un corto o una idea, un sketch cómico o lo que sea. Eso empodera a los jóvenes de ahora a creer que el cine puede ser algo muy suyo, que les pertenece. La Nueva Ola Francesa es, en cierta forma, como el punk rock para el cine y que te permite redescubrir las historias y el séptimo arte en sí”, concluyó el director sobre su nueva película Nueva Ola Francesa (Nouvelle Vague, 2025).


