Mi amigo el Sol: pintando la mitología mexica de colores

No cabe duda que una de las fortalezas del cine mexicano actual reside en la animación. Desde los tiempos del gran Rigo Mora, este género ha ido encontrado su camino a pesar de la falta de apoyos y la nula creencia en las producciones de este tipo, las cuales chocan con las ganas y el talento de muchos directores, animadores y creativos quienes han levantado la mano para probar que se tiene todo para generar una industria fuerte en el ramo.

En ese rubro, una de las productoras más destacadas de los últimos años en México es sin duda, Fotosíntesis Media, quien en su haber tiene títulos como El Ángel en el reloj (Uriegas, 2018), o Un disfraz para Nicolás (Rivero, 2020), narraciones donde han sabido abordar temas difíciles para las infancias, pero cobijados con un factor humano el cual ha sabido unir a las familias y fomentar la conversación sobre estos temas entre padres e hijos. Ahora, con Mi amigo el Sol, deciden dar un paso adelante y, partiendo de lo acontecido entre una hija y su padre, nos empapan con una fuerte presencia de la cultura mexica. 

Seleccionada para la edición 41 del Festival Internacional de Cine de Guadalajara, es dirigida por Alejandra Pérez González, una de las primeras mujeres en el país en dirigir un largometraje animado, concibiendo una animación 2D donde integra estos elementos culturales, y cuyo relato explora de forma emotiva la cuestión de la identidad, la familia y, sobre todo, nos lleva de vuelta a las raíces de nuestra propia mexicanidad.

Producida a su vez por Miguel Ángel Uriegas, quien también participó en el guion junto a Jonathán Barceló, la película es una refrescante propuesta mexicana que emplea las leyendas ancestrales para confeccionar con ellas un entretenimiento con causa, pues no solo busca solo divertir a los pequeños, sino acercarlos a nuestras raíces prehispánicas, las cuales no le piden nada a la mitología de los griegos o los romanos. 

La base aquí es el conflicto entre Diego, un padre frustrado quien no logró cumplir su sueño y ahora lucha día a día por mantener y cuidar a su madre y a su hija, Xóchitl. Sin embargo, las pasiones y los sueños son heredados a su hija, la cual tiene un don especial al pintar. Ella, al ejecutar un mural lleno de referencias a la cultura mexica, sobre todo a la historia del mismo sol, abre sin saberlo un portal hacia el Tollan, el mundo de los dioses. Es ahí donde ella se convierte en la elegida para transformarse en el Sexto Sol.

El manejo de las deidades siempre ha sido interesante, y Mi amigo el Sol coquetea con el tipo de conflictos vistos en clásicos como Furia de Titanes (Davis, 1981), producida en aquel entonces por el maestro del stop motion Ray Harryhausen. Al igual que aquella, aquí las deidades parecen tener un distanciamiento con los humanos, y su percepción de ellos es muy diferente. Pero es Tezcatlipoca quien, al estilo del buen Hades, alberga un especial odio por sus hermanos y por nuestra especie.

Como gran villano del argumento, su animación destaca y rivaliza con el diseño de arte de todas las deidades mexicas: el iracundo pero amable Tláloc (a quien da voz el carismático Silverio Palacios), o incluso el pequeño Quetzi, son una muestra del gran imaginario del cual Alejandra y compañía echan mano para crear un mítico universo que llevará a la unión pacífica entre humanos y deidades, con respeto y admiración mutua a pesar de sus diferencias. Y ese es otro punto importante en el filme.

Al parejo de la espectacular visión de la cultura azteca, tenemos en la trama central esas diferencias entre padre e hija, las cuales aumentan cuando llegan a estar divididos físicamente. Mientras Diego cree en deber hacer lo necesario (incluso sacrificar sus sueños), para así darle la oportunidad de un mejor futuro a su pequeña; Xóchitl es la esperanza misma y representa la etapa juvenil de la vida, con su ahínco por pintar todo de colores, aunque las matemáticas no se le den. En el concilio se encuentra la abuela, quien les recuerda a ambos la importancia de su lazo y ese sueño compartido, viendo como respuesta que el amor y el sacrificio no están tan distantes uno del otro.

Ese es otro punto interesante. La cineasta acierta al encontrar el correcto balance entre humor y mitología, sino también entre drama y la parte emotiva de la abuela, e incluso le dedica la obra a su misma “Tata”. Con ello, la cineasta termina por rescatar uno de los mayores valores dentro de la cultura mexica: el respeto y reverencia a la sapiencia de los más viejos, considerados nuestros mentores y guías. Algo que se ha olvidado con el tiempo.

Además, existe un detalle musical significativo, relacionado con la canción original de Ximena Sariñana, la cual posee una parte cantada en náhuatl, y es resaltada en la cinta con un la sorpresiva presencia de Erasmo Catarino -egresado del reality show La Academia- quien brinda su voz a un personaje.

Por todo ello, la elegida para participar en la competencia de Largometraje Internacional de Animación en esta edición del FICG, espacio que siempre ha dado un impulso especial al género; es otro paso hacia la consolidación de esta casa productora, ostentando su potencial y el cual debe seguirse explorando.

Mi amigo el sol

Dirección: Alejandra Pérez González.

Guion: Miguel Ángel Uriegas y Jonathan Barceló Íñiguez.

Con las voces de: Ana Tena, Moisés Iván Mora, Humberto Solórzano, Silverio Palacios y Erasmo Catarino.

Animación 2D

Compañía Productora: Fotosíntesis Media.

Distribuidor: 

Fecha de estreno: México (FICG), 22 de abril de 2026.

País: México - Brasil, 2026.

Duración: 81 minutos.

En CineNT tuvimos la oportunidad de charlar con su directora, Alejandra Pérez González, así como con su productor y guionista, Miguel Ángel Uriegas, quienes nos ofrecieron más detalles sobre este relato, enfatizando la importancia de redescubrir nuestras raíces y los retos que implica el concebir una aventura original. La entrevista en video a continuación:

 


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