Los Extraños Capítulo 3: un final terrible para una trilogía olvidable

Fue en el ya lejano 2008 cuando el cineasta y guionista Bryan Bertino concibió Los Extraños (The Strangers), una película de horror muy mediana, fuertemente inspirada en aquel enfermizo thriller psicológico de Michael Haneke intitulado Funny Games (Austria, 1997). En ella, Bertino introducía a un trío de asesinos encapuchados quienes llamaban a la puerta de una peculiar pareja de enamorados (interpretados por Liv Tyler y Scott Speedman), los cuales tenían que luchar por sobrevivir a su cacería.

Tras de haber alcanzado -inexplicablemente- cierto estatus de culto generando inclusive una también olvidable continuación; Renny Harlin, realizador quien lleva décadas de no dar una -lo último “rescatable” que hizo fue la cinta de acción protagonizada por John Cena, 12 Desafíos (2009)-; decidió revivir la franquicia con una nueva trama, creando una trilogía con estos peculiares personajes, pero dotándolos de motivaciones y algo más, explotando a través de ellos ideas las cuales abarcaban las motivaciones (o no) de los asesinos, hasta los asesinatos en masa. Pero no logró mejorar lo hecho por Bertino y en su lugar, concibió dos primeras entregas muy malas. Y ahora, llega la conclusión de este relato (y trilogía) que sorprende… pero por caer aún más bajo en relación a sus predecesoras.

Los Extraños: Capítulo 3 (The Strangers – Chapter 3, EUA, 2026) comienza en el punto exacto en donde terminó la entrega anterior: con la muerte de una de las integrantes de esta triada del mal la cual, al parecer, fue quien desató  la locura de estos asesinos en este pequeño pueblo en medio de la nada. Se sigue el camino de la sobreviviente, Maya (Madelaine Petsch), que descubre por fin la identidad del enmascarado líder y único varón de los extraños matones. Y así, pieza por pieza, la joven empieza a armar el rompecabezas detrás de estos peligrosos individuos y su proclividad por matar gente.

Las deficiencias de Harlin y su historia siguen provocando horribles deslices los cuales conducen la franquicia hacia el olvido de modo irremediable. La decisión de continuar desgranando la psique de estos asesinos seriales no funciona, mostrando su incapacidad para confeccionar con ellas algo congruente. Bertino explicaba los sucesos simplemente como un infortunio producido al haber contestado al llamado de la puerta, desatando con ello un episodio de violencia injustificada. Y eso es desarticulado aquí. Y los defectos del material original (el tratar de explicar lo que pasa por la mente de uno de ellos, por ejemplo), son potenciados hasta el sin sentido, tratando de seguir justificando algo sin pies ni cabeza, llegando incluso a plantear una -ridícula- relación romántica enfermiza entre la sobreviviente y el macho alfa de los enmascarados.

Lo hecho por Renny en los capítulos anteriores ya era bastante malo. Pero esta tercera parte empeora todo a niveles lamentables. Pareciera que hay un desdén, un desinterés e incluso una pereza por parte de sus argumentistas, quienes no manifiestan ya no digamos el deseo de desarrollar un universo creíble o aterrador, sino de tratar de al menos, darle un cierre decoroso. Y aún peor: comienza a pesar sobre ella la sombra de la primera versión, en donde Bertino -dentro de sus escasos vuelos- manejaba bien su naturaleza de home invasion, vehículo para hacer del miedo en sus personajes algo más palpable, derivado del incansable acecho del cual eran víctimas por parte del trío de intrusos enmascarados.

En cambio, el tríptico planteado por Harlin pretendía explorar la parte más oscura y salvaje detrás de muchos crímenes inexplicables que ocurren a lo largo de los Estados Unidos, buscando aportar algo en el debate sobre la naturaleza del psicópata, y sobre si este último nace o se hace. Pero dicha exploración termina siendo escasa y muy superficial, y sus planteamientos terminan siendo nulos.

Las actuaciones son otro foco rojo. Aunque Petsch consigue erigirse como una heroína involuntaria en las dos entregas previas -venciendo incluso un cerdo salvaje-, dicha valentía se esfuma y el personaje se muestra incapaz de hacer nada. Pareciera que el trauma vivido le hubiese minado la voluntad, el instinto de supervivencia y el sentido común.

Lo peor: en un instante debe decidir entre huir para siempre del pueblo y la amenaza latente de esos extraños, o volver para vengarse, optando por esto último. Solo para al final ir en contra de todo lo planteado anteriormente. Ni qué decir del líder de estos encapuchados, quien encuentra en el matar una cuestión redentora la cual carece de coherencia, pero también le hace encontrar el amor cuando una chica comparte su misma locura, dando pie a un momento verdaderamente tonto y cursi.

Ni siquiera Richard Brake, figura consolidada en el terror con producciones como 31 (Zombie, 2016) o Mandy (Cosmatos, 2018), se salva de la infamia que es Los Extraños: Capítulo 3, con todo y su figura de padre de familia y autoridad torcida, la cual es también debatible por la burda explicación sobre su proceder. 

Ni qué decir de la carencia de atmósferas, pues Harlin denota su incompetencia para construir un mínimo sentido de tensión, suspenso o algo en el filme, cayendo hasta niveles de inaudita ridiculez, tal es el caso del uso de canciones como “Crazy on You” de manera inapropiada, a modo de mero relleno. 

Lo único bueno de Los Extraños: Capítulo 3 es saber que con ella llega a su final una de las peores trilogías del terror de la cual se tenga memoria, donde echó por la borda lo (poco) rescatable de la idea original de Bertino, creando en cambio un pastiche absurdo que ya ni siquiera mueve a risa, sino a un aburrimiento total. Y morir de tedio o hastío es de lo peor, más por un largometraje el cual, si no asustaba, al menos debía ser entretenido. Afortunadamente, ese sufrimiento ha terminado, y roguemos porque estos extraños descansen en paz de una vez por todas

Dirección: Renny Harlin

Guion: Alan R. Cohen y Alan Freedland

Con: Madelaine Petsch, Richard Brake, Gabriel Basso, Ema Horvath y Hannah Galway 

Fotografía: Jose David Montero

Edición: Kate Hickey

Música: Justin Burnett y Oscar Senen

Compañía Productora: Lionsgate Films

Distribuidor: Corazón Films

Fecha de estreno: Estados Unidos, 6 de febrero de 2026; México, 2 de abril de 2026.

País: Estados Unidos, 2026.

Duración: 91 minutos.


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