El Día de la Revelación. Choque de cualidades y defectos spielbergianos

Sin exagerar, la obra de Steven Spielberg fue decisiva para configurar el rostro del cine industrial estadounidense (e indirectamente el del cine mundial) en las últimas décadas del siglo XX. Y sigue siendo considerado por muchos el Rey Midas de Hollywood, porque muchas de sus películas han sido exitosas y han tenido excelentes resultados en taquilla, como es el caso de Tiburón (Jaws, 1975) o Parque Jurásico (Jurassic Park, 1993), por mencionar solo dos ejemplos. Así que cuando el cineasta lanza un nuevo trabajo, muchas miradas se posan sobre él y se levantan altas expectativas. 

Pero en el caso de El Día de la Revelación (Disclosure Day, 2026), ello adquiere además un cariz especial, no solo por tratarse de algo nuevo firmado por Spielberg, sino porque marca su regreso a uno de los temas el cual ocupa un lugar especial en su filmografía: la vida extraterrestre y su presencia en nuestro planeta. Desde Encuentros cercanos del tercer tipo (Close Encounters of the Third Kind, 1977), el director ha hecho de los aliens sus protagonistas en reiteradas ocasiones: E.T., el extraterrestre (E.T. The Extra-Terrestrial, uno de sus filmes más exitosos), La guerra de los mundos (War of the Worlds, 2005, adaptación de la novela homónima de H. G. Wells) e incluso Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull, 2008, aunque estos últimos se tratan más bien de viajeros interdimensionales). Eso sí, con resultados muy distintos en cada ocasión.

La historia transcurre en una realidad donde el inicio de la tan temida Tercera Guerra Mundial parece inminente. En ella, Daniel Kellner (Josh O'Connor), un experto en ciberseguridad con un fabuloso don para las matemáticas, es perseguido por una misteriosa organización llamada Wardex comandada por Noah Scanlon (Colin Firth), ya que Daniel sustrajo y tiene en su poder diversos archivos y un misterioso artefacto anteriormente bajo el resguardo de estos últimos. Kellner, en complicidad con Hugo Wakefield (Colman Domingo), otro desertor de la organización, pretende exponerla públicamente, y revelar su más grande secreto: evidencias incontrovertibles de la presencia de seres de otros mundos en la Tierra, desde hace décadas.

De forma paralela, se muestra a Margaret Fairchild (Emily Blunt), una periodista quien se desempeña como comentarista televisiva, dando el reporte del clima para un canal en Kansas. A pesar de tener un buen empleo y una existencia idílica al lado de su novio Jackson (Wyatt Russell), Margaret no se encuentra del todo satisfecha con el rumbo de su vida, y tiene deseos de algo más. Un día, mientras desayunan, ve a un colorido cardenal entrar por la ventana de su hogar. Y a partir de ese incidente algo cambia: empieza a hablar en idiomas aparentemente desconocidos para ella, parece poder leer los pensamientos y emociones de las personas alrededor suyo, y manifiesta además la habilidad de empatizar con ellas.

Aunque aparentemente Margaret y Daniel no se conocen ni tienen nada en común entre sí, antes de poder darse cuenta sus caminos se cruzarán, y se hallaran haciendo equipo en contra de Wardex quienes usarán todos los recursos a su alcance (incluyendo tecnología alienígena) para no ser expuestos a la luz, y capturar al dueto protagónico antes de que divulguen la verdad a la humanidad entera. Al mismo tiempo, el dúo descubrirá la fuente de sus dones, la cual está relacionada con ese vínculo oculto compartido por ambos. Y entenderán el verdadero fin de dichos dones.

Además de echar mano de sus mejores habilidades y veterana experiencia que lo han hecho uno de los artistas más exitosos e influyentes de nuestro tiempo, Spielberg incluye aquí múltiples referencias a otras de sus cintas sobre extraterrestres: la apariencia de estos últimos y las obsesiones y dudas de su pareja estelar recuerdan a personajes de Encuentros cercanos del tercer tipo; los agentes de Wardex y sus desbocadas persecuciones evocan a los agentes federales de E.T., el extraterrestre; etcétera.

Pero la cosa no para ahí: observando con más detenimiento, se puede descubrir incluso otras referencias a producciones del realizador que no necesariamente versan sobre visitantes estelares. Baste mencionar una de las escenas de acción la cual involucra a un automóvil y a un tren, recordando la temprana fijación de Steven con una escena similar, confesada en su anterior título, Los Fabelman (The Fabelmans, 2022). En pocas palabras, el largometraje es tanto un compendio del grueso de su obra, como la síntesis de varios de los momentos memorables de su cine. Y también un muestrario de sus constantes estilísticas, sus propias obsesiones, y su visión autoral. Seguramente buena parte de aquellos cinéfilos quienes crecieron o se formaron con su cine, verán su nostalgia estimulada con El Día de la Revelación y se deleitarán tratando de ubicar todas las autoreferencias a las películas del estadounidense.

Pero Spielberg emplea aquí también algunas piezas las cuales no encajan bien en su maquinaría y la hacen chirriar. Una de esas piezas que genera ruido la constituyen situaciones con lecturas y connotaciones religiosas las cuales, más allá de si se es creyente o no y dada la naturaleza fantástica y de sci-fi del relato, en el mejor de los casos se sienten fuera de lugar y (más allá de un chacotero debate pseudofilosófico) no aportan nada significativo a la trama, y por el contrario genera momentos que van de un molesto intento de pontificar sobre el tema, al humor involuntario, cuando un personaje con toda seriedad y parsimonia, da a entender que Dios también creó a los extraterrestres… pero olvidó mencionarlo.

El ritmo también es un problema serio. En su primera hora, mientras establece a los estelares y sus situaciones, y por las intrigas y una narrativa intrincada la cual trata de extender al máximo las incógnitas del guion escrito por David Koepp; el ritmo resulta cansino y denso. Es hasta el segundo acto que las cosas se agilizan, dándole oportunidades al cineasta de desplegar sus talentos para concebir escenas de acción y tensión.

En el argumento también son palpables algunos problemas en algunas de sus resoluciones: Personajes que toman decisiones bizarras, o cambian su postura o forma de conducirse de forma un tanto inexplicable, o se presentan resoluciones las cuales rayan en la ingenuidad… es cierto que una de las virtudes del cine de Spielberg reside en su mirada vital y optimista, despertando en el espectador la capacidad de maravillarse como lo haría un niño cuando frente a él se despliega un universo fantástico, donde todo es posible. Lo malo es que en ese afán de suspender la incredulidad, siempre se corre el riesgo de caer en excesos, torpezas e infantilismos. Y en los tiempos presentes, pletóricos de cinismo y desencanto, ese apelar a la inocencia del espectador puede ser percibida por una parte del público como un anacronismo proveniente de otras épocas, o meramente como los desvaríos de un adulto con síndrome de Peter Pan.

La última estridencia es un asunto puramente coyuntural y no tiene que ver directamente con el realizador, sino con estos tiempos de desconfianza y sospechosísmo los cuales nos ha vuelto demasiado escépticos hacia todo. Y que el filme llegue unas semanas después de que el actual presidente de Estados Unidos haya usado el tópico de los ovnis y los aliens para crear una cortina de humo y desviar la atención sobre su desastrosa administración, y utilice este último término para referirse despectivamente a los migrantes, puede generar también el recelo, la reticencia o el rechazo de facto por parte de cierto sector del público.

En un balance final, El Día de la Revelación dista de ser uno de los mejores trabajos del oriundo de Ohio, y se queda como un entretenimiento veraniego correcto y eficaz hasta cierto punto, el cual seguramente pasará la prueba de satisfacer a los fans del cineasta y a los nostálgicos irredentos. Incluso puede atrapar a nuevas generaciones a quienes los trabajos de Spielberg antes citados les resulten ya distantes. Faltará ver si consigue superar otras dos pruebas: la de atraer al gran público a los cines (y que reafirme la fama de Spielberg como imán de taquilla) y la de la trascendencia, logrando permanecer en la memoria y ser el centro de las conversaciones cinéfilas y culturales más allá de sus primeras semanas en la cartelera.

Eso sí, personalmente uno siempre preferirá una obra fallida de Spielberg, por sobre 20 o 30 Blockbusters desabridos de temporada.

El Día de la Revelación (Disclosure Day)

Margaret Fairchild, una meteoróloga de Kansas City aspira a oportunidades más importantes en el periodismo. Su vida da un giro inesperado cuando descubre que tiene una conexión profunda con secretos que podrían cambiar el mundo, y que solo ella puede revelar, siempre que logre escapar de quienes buscan silenciarla. ¿La verdad sobre la vida extraterrestre será revelada a toda la humanidad?

Dirección: Steven Spielberg.

Guión: David Koepp.

Con: Emily Blunt, Josh O'Connor, Colin Firth, Eve Hewson, Colman Domingo y Wyatt Russell.

Fotografía: Janusz Kamiński.

Edición: Sarah Broshar y Michael Kahn.

Música: John Williams.

Compañía Productora: Amblin Entertainment.

Distribuidor: Universal Pictures México.

Fecha de estreno: México, 10 de junio de 2026.

País: Estados Unidos, 2026.

Duración: 145 minutos.

Puedes ver el tráiler aquí.


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