Gungo y los juegos cavernícolas. Un afortunado golpe de timón

En 2001, los hermanos Gabriel y Rodolfo Riva Palacio fundaron su estudio de animación Huevocartoon Producciones, y tras tener gran éxito con sus primeros trabajos lanzados en su sitio web (manejando allí un humor irreverente y muy orientado hacia el público adulto), en 2006 lanzan su primer largometraje Una Película de Huevos, iniciando una exitosa franquicia que sería continuada con títulos como Otra Película de Huevos y un Pollo (2009); Un gallo con muchos huevos (2015, donde incursionaron en la animación 3D); Un rescate de huevitos (2021) y Huevitos congelados (2022, lanzada directamente en la plataforma Vix).

Independientemente de esta franquicia, los Riva Palacio realizaron otro filme animado: Marcianos vs. mexicanos (2018). Y este año, regresan con un segundo intento por alejarse de nueva cuenta de la familia de los blanquillos: Gungo y los juegos cavernícolas (2026).

La historia transcurre (como se explica al inicio) 30,000 años, 8 meses, 5 días y dos horas atrás, cuando un idílico y exuberante territorio lleno de vegetación y vida, es arrasado casi en su totalidad por una hecatombe volcánica. De su esplendor natural solo consigue sobrevivir un pequeño oasis situado en un valle oculto entre altas montañas.

En principio, varios clanes de hombres primitivos comienzan a luchar entre sí por los recursos allí existentes necesarios para su subsistencia. Pero finalmente deciden unirse bajo la guía de un poderoso líder, y las cruentas batallas son reemplazadas por una especie de juegos cavernícolas (una variante prehistórica del rugby o el fútbol americano), donde además de apaciguar los ánimos enardecidos, se consigue una distribución equitativa de los recursos antes mencionados, siembre bajo la supervisión y buen juicio del jefe.

Dicho líder tiene un hijo llamado Gungo, un joven cavernícola quien se ve a sí mismo como una especie de influencer primitivo inmerso por horas en su irrock. No es muy fuerte ni muy perspicaz, y lleva una existencia despreocupada y con un poco de apatía, confiado en que por cuestiones de nepotismo, su posición dentro de la tribu está garantizada. Pero súbitamente su padre comienza a enfermar, y parece ser algo mortal. Dicha situación demanda obliga a Gungo a tomar posesión del cetro de mando prematuramente, y ocupar el puesto de su padre. Pero resulta incapaz de llenar los zapatos del mismo, por lo que según la ley, deberá correr la misma suerte de aquellos quienes han sido señalados como no aptos para permanecer allí: ser exiliado hacia las tierras agrestes.

Aterrado y sin saber qué hacer, en sus primeras horas de exilio se topa con Aysitú, un cavernícola el cual no tiene mucho vigor físico, pero en contraste posee una mente brillante. Más adelante, se topa con una dinámica y astuta joven de nombre Yahi, integrante de un grupo de humanos exiliados, quienes primero lo ponen a prueba para ver si es apto de unirse a ellos y -aunque no pasa- finalmente es aceptado.

Un poco más adelante, Gungo se entera que su expulsión de la aldea fue en realidad parte de un elaborado engaño orquestado por un grupo de primitivos, quienes querían derrocar a su padre y hacerse del poder. Y decide volver allí a toda costa para desbaratar esos planes y poner en su lugar a los conspiradores. Pero al parecer, la única manera de lograrlo es participar y ganar en los Juegos Cavernícolas. Para ello, deberá apoyarse en sus nuevos amigos y urdir una estrategia para poder alcanzar esos objetivos. Y en el proceso, descubrirá otro tipo de fortalezas más allá de la fuerza bruta.

Con un plot el cual abreva del Hamlet de William Shakespeare, y con una estética y diseño de arte que nos recuerda a la serie animada de Los Picapiedra (Hanna-Barbera, 1960-1966), con Gungo y los juegos cavernícolas los directores  y guionistas desarrollan una trama de corte eminentemente infantil, donde exalta valores como la amistad, la solidaridad, el trabajo en equipo… pero sobre todo, subraya que cada uno de nosotros tiene un talento especial, y sólo debemos descubrirlo.

Este largometraje es también un importante golpe de timón en la carrera de sus realizadores, quienes toman una sana distancia de casi todos los elementos de la franquicia de los Huevos, en pos de un público menor de edad, adoptando un humor más inocuo y un tono general mucho más familiar, prácticamente desprovisto de cualquier doble sentido, connotaciones picarescas o referencias adultas, exceptuando una: la de los chistes de product placement y mercantilismo que hacen alusión a una conocida marca de zapatos (quienes realmente participaron como patrocinadores del filme).

Por otro lado, la animación también se siente de una mejor calidad, con un CGI muy cuidado, un diseño de personajes el cual si bien no es muy original que digamos, si resulta atractivo y simpático. Y además emplea algunas otras técnicas animadas para enriquecer visualmente la narración.

En contraste, las pretensiones de esta producción resultan en cambio muy modestas. Pero no por ello es menos loable el esfuerzo de sus autores por salirse un poco de los moldes convencionales de su propia y exitosa franquicia, y arriesgarse a explorar otros derroteros. Especialmente un nicho que luego el cine nacional descuida un poco como lo es el infantil.

Puedes ver el tráiler aquí.

Gungo y los juegos cavernícolas

Dirección: Gabriel y Rodolfo Riva Palacio.

Guion: Gabriel y Rodolfo Riva Palacio.

Con: Ricky Limón, Karen Torres, Joaquín Cosio, Daniel Sosa, Gabriel Riva Palacio, Claudio Herrera, Humberto Velez.

Colorista: Jonathan Buenrostro.

Edición: Gabriel Riva Palacio y Daniel Othon.

Música: Diego Navarro.

Compañía Productora: Creaciones y Producciones de Huevo.

Distribuidor: Videocine.

Fecha de estreno: México, 3 de septiembre 2026

País: México, 2026.

Duración: 94 minutos.

 


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