En cualquier relación social puede subyacer un juego de poder. Entre novios, entre hermanos, entre padres e hijos, entre empleados y jefes… suele haber uno quien trata de dominar al otro. Y esos juegos de poder pueden derivar en algo humillante para alguna de las partes. En esa delgada línea de las relaciones encontramos a Pasajero (Pillion, Reino Unido, 2025) , ópera prima del cineasta inglés Harry Lighton quien arma una tragicomedia negra alrededor de la inocencia de alguien dispuesto a dar todo por el ser amado, y de este último que lo aprovecha a su placer.
Basado en la novela Box Hill de Adam Mars-Jones, el relato se enfoca en Colin (Harry Melling, demostrando su calidad histriónica), un joven tímido quien no sabe cómo conseguir pareja o tener una cita romántica. Alentado por su propia madre a buscar pareja en su pequeña comunidad londinense, se encuentra una noche con el intimidante motociclista Ray (Alexander Skarsgård), que representa todo lo opuesto al muchacho: misterioso, con seguridad e imponente caminar. Y elige al chico para entablar con él una relación basada solamente en el sexo y la sumisión.
El guion de Lighton, reconocido en el pasado Festival de Cannes dentro de la sección Un Certain Regarde, desarrolla de forma tierna pero dura la personalidad de Colin durante esta primera relación amorosa, planteando de forma interesante la cuestión de los afectos y las necesidades que cada uno desarrolla con el fin de estar al lado uno del otro, y nos pone en el asiento de viajero para experimentar esta aventura no exenta de momentos complicados para el protagonista cuya dignidad amenaza con ser quebrantada.
Sin embargo, resalta también el autoconocimiento y aprendizaje los cuales va obteniendo a pesar de ser empujado a la sumisión y obediencia. Y así durante un año, se muestra la evolución de su personalidad: se corta el cabello, su postura ya no es tan tímida y hasta llega a estallar por la forma en que su relación se está desarrollando, exigiendo un poco más de reciprocidad.
Aunque Colin siempre funge el rol de sirviente y Ray de amo, Pasajero evita emitir juicios sobre esta pareja y en relación a la comunidad de motociclistas en torno suyo y ejercen las mismas prácticas. Esta mirada al interior de este grupo amplía la forma en cómo se percibe su relación de poder, pues es claro que hay un respeto y no se obliga a nadie a hacer algo lo cual no quiera. Pero esto no significa que ambos perciban lo mismo o sean igual de sensibles.

Ese punto de quiebre es muy fuerte, ya que Colin es vulnerable en extremo, y Ray es todo lo opuesto. Y en lo tocante a su relación, mientras la abraza sin empacho, el otro la evade a toda costa al no querer involucrarse del todo con la responsabilidad afectiva implícita. Realmente no hay bueno o malo en esta pareja, solo dos percepciones las cuales chocan entre sí y, finalmente, resultan no ser compatibles.
Sin embargo, la construcción de ambas perspectivas sobre su amorío genera diversas reacciones en varios personajes de la narración. Para la familia de Colin, especialmente su madre, claramente existe una especie de estándar sobre cómo debería ser una relación. No así para su padre, quien se muestra más respetuoso sobre lo que su hijo tiene con el extraño Ray. Y hay una escena en particular la cual refleja esa incomodidad donde la sobreprotección influye directamente en los sucesos entre ambos. El largometraje de Lighton navega entre las áreas grises de esa relación y ello afectará al espectador de cierta forma. Algunos comprenderán y aceptarán la particular relación entre ambos, otros la verán como una trampa falsa carente de amor y abusiva.
En ese sentido, un gran acierto de Lighton y su director de fotografía, Nick Morris, en mostrar esto de manera menos explícita, y sí más subjetiva a través de las miradas de ambos, desde las cuales se va dilucidando el lazo especial el cual les une, sus duelos de poder y abuso, o simplemente evidenciar su inocencia, mientras plantea diversas interrogantes sobre lo que es permitido o no en una relación amorosa.
Con ello, Pasajero muestra sin tapujos una historia de amor y sumisión donde la línea que los divide es borrosa, y existe un juego de poder, pero también honestidad y elecciones racionales, y marca cierto camino para un joven inexperto en busca de un lazo afectivo el cual, sin saberlo él; le ayuda a encontrarse a sí mismo. Una trama sin duda polémica o inapropiada para algunos, pero otros quizás se identifiquen con (o se hayan visto envueltos en) esa situación amorosa tan particular.
Dirección: Harry Lighton
Guion: Harry Lighton, basado en la novela de Adam Mars-Jones
Con: Alexander Skarsgard, Harry Melling, Douglas Hodge y Leslie Sharp
Fotografía: Nick Morris
Edición: Gareth C. Scales
Música: Oliver Coates
Compañía Productora: Element Pictures, BBC Films, BFI British Film Institute
Distribuidor: Cine Canibal
Fecha de estreno: Estados Unidos, 6 de febrero de 2026; México, 16 de abril de 2026.
País: Reino Unido, 2025.
Duración: 106 minutos.


