Creada en 1959 por Otto Binder y Al Plastino, Supergirl ha sido un personaje quien a lo largo de su existencia ha tenido diversos acercamientos y cambios tanto en el cómic (medio que le vio nacer), como en sus encarnaciones en cine y televisión. Ahora regresa a la pantalla grande, con un filme debut el cual constituye la segunda entrega del nuevo universo cinematográfico desarrollado para el sello DC por el realizador James Gunn y el productor Peter Safran.
Esta nueva versión de la kryptoniana Kara Zor-El tuvo su primera aparición en la película Superman (Gunn, 2025). Interpretada por la actriz australiana Milly Alcock (mejor conocida por su papel de Rhaenyra Targaryen en la serie de HBO House of the Dragon). La prima de Clark Kent fue mostrada allí como una joven reventada y un tanto irresponsable, y la verdadera dueña de Krypto, el perro que se robó los corazones de muchos (y enojó a otros tantos) el año pasado.
Ahora esta superchica estelariza su propia producción dirigida por el también australiano Craig Gillespie (Yo soy Tonya, 2017; Cruella, 2021) y escrita por la actriz y dramaturga Ana Nogueira. En ella, Kara se encuentra en un sistema solar muy alejado de la Tierra, y se la pasa embriagándose por las noches y despertando cada mañana con resaca, en soledad y sin propósito ni un rumbo claro en su existencia. La única compañía que le brinda algo de alegría, es la de su portentosa mascota canina antes mencionada.
En una de esas noches sin huella, dentro de un bar intergaláctico se topa con Ruthye Marye Knoll (Eve Ridley), una jovencita cuya familia fue masacrada por un grupo de corsarios espaciales llamados Brigands, encabezados por el ruin Krem de las Colinas Amarillas (Matthias Schoenaerts). Ruthye busca ayuda para localizarlo y tratar de obtener su venganza, pero Kara de inicio decide no involucrarse en el asunto.
Los eventos dan un giro cuando Krem aparece de improviso cerca de donde ella reside, roba su nave espacial y de paso, inocula a Krypto con un poderoso veneno del cual sólo él posee la cura. La estelar no tiene más remedio que perseguirlo, y contará no sólo con la intervención (y compañía) de Ruthye, sino también con la inesperada (y no deseada) presencia de otro ser poderoso: el cazarrecompensas czarniano conocido simplemente como Lobo (Jason Momoa).
Partiendo de la miniserie Supergirl: Woman of Tomorrow (2021-2022) escrita por Tom King y dibujada por Bilquis Evely, Gillespie y Nogueira desarrollan un argumento el cual, aunque tiene como estelar a un metahumano proveniente de una historieta, y yendo a contracorriente del cine superheroico actual, deciden elaborar un drama con tintes de comedia donde la búsqueda de su protagonista da lugar a un viaje de maduración, y mientras trata de hallar la cura para su inseparable compañero -y castigando al culpable, de paso-, recuperará también el balance en su vida perdido tiempo atrás, aprenderá a sobrellevar su doloroso pasado, encontrará su lugar en el mundo, y comprenderá y aceptará las responsabilidades que sus dones especiales conllevan. Es claro que no se trata de una historia sobre Supergirl, sino más bien del camino de crecimiento, aprendizaje e incluso redención los cuales llevan a Kara Zor-El a tomar la decisión de portar ese manto e identidad. Y como es de esperarse en cualquier travesía iniciática, cometerá errores, afrontará peligros, tendrá una experiencia cercana a la muerte, y sobre todo, deberá enfrentarse y sobreponerse a sus propias inseguridades y miedos más profundos.
Ese intento por apartarse del lugar común de cine de superhéroes e inclinarse por un acercamiento diferente y más contemporáneo, aunque es loable no logra cuajar. Así como Kara busca pertenencia y entender quién es realmente, el largometraje en sí mismo pareciera ser permeado por esa situación, y se la pasa divagando por una hora aproximadamente, tratando no únicamente de hallar su identidad y tono propios, sino lo que realmente quiere contar, lo cual parece descubrir hasta su desenlace. Y en ese inter, hay momentos con escenas flojas, secuencias de acción poco inspiradas, y el ritmo se vuelve desigual y por ratos se cae.
En esa búsqueda de voz propia no duda en tomar prestados elementos estéticos y referencias de Guardianes de la Galaxia (sin duda el mayo hit de Gunn a la fecha), sino de otras franquicias. Por ejemplo, los sucios bares por los cuales Kara deambula parecen salir directamente de la ciudad de Mos Eisley de Star Wars; el enfrentamiento con vehículos en un paraje desértico y arenoso recuerda en exceso los escenarios donde transcurre Mad Max; y así sucesivamente… elementos que tratando de darle algo de vistosidad, vistos en su conjunto y en concordancia con las flaquezas del relato, da la impresión de ser un pastiche con grandes éxitos del cine fantástico.
En cuanto a sus actuaciones, Alcock logra disipar cualquier duda que existiera sobre ella y su interpretación, especialmente porque sí es perceptible el crecimiento de Supergirl a lo largo de la trama. Lástima que no se pueda decir lo mismo de Momoa por ejemplo, quien aunque muy bien caracterizado como Lobo, su desempeño en la cinta es un tanto tibio y hasta fresa si se piensa que interpreta al mismísimo The Ultimate Bastich. Mención aparte merece el belga Schoenaerts, un histrión de gran rango quien sabe dar vida a personajes complejos, y acá es monumentalmente desperdiciado con el papel de un villano de manual con motivaciones demasiado elementales y completamente unidimensional.
Pero además de una falta de claridad en su rumbo, la mayor falla de Supergirl es, en líneas generales, narrar algo que, al final del día, resulta poco memorable y, más allá de darle un background a su estelar, no luce ni aporta mucho al desarrollo del universo DC concebido por James Gunn, quedando en una medianía un tanto decepcionante, dejando al filme como mero interludio o puente para cosas mucho más interesantes que están por venir… porque aquí simplemente no alcanzaron a llegar.
Supergirl
Dirección: Craig Gillespie.
Guion: Ana Nogueira.
Con: Milly Alcock, Matthias Schoenaerts, Eve Ridley, David Corenswet y Jason Momoa.
Fotografía: Rob Hardy.
Edición: Tatiana S. Riegel y Fred Raskin.
Música: Claudia Sarne.
Compañía Productora: DC Studios, Troll Court Entertainment, The Safran Company.
Distribuidor: Warner Bros. México.
Fecha de estreno: Estados Unidos, 26 de junio 2026; México, 25 de junio 2026.
País: Estados Unidos, 2026.
Duración: 108 minutos.
Puedes ver el tráiler oficial aquí.



