Críticas
“El callejón de las almas perdidas” una parada de monstruos sin emoción
La nueva cinta de Guillermo del Toro parece un cambio de timón al cine que sus seguidores están acostumbrados a ver, aunque en realidad es la continuación de su fascinación por explorar la maldad humana, la cual ahora despoja de todo elemento de fantasía para plantearla en un ambiente más “realista”, aunque el resultado final deja mucho que desear al respecto, así “El Callejón de las Almas Perdidas” (Nightmare Alley) termina siendo una cinta rodeada de grandes ideas, barroquismo visual, pero afirmando lo que su título en español señala, tiene el alma perdida.
Stanton Carlisle llega a un circo donde pronto se coloca como asistente de la adivina del lugar, mientras enamora a una joven que realiza un acto con electricidad. Cuando deja el circo con la joven, desarrollan un acto de mentalismo que les lleva a lugares de lujo, donde pronto dan un giro a su acto para convertirlo en uno de médium, con el propósito de sacar más dinero. Para su mala fortuna las cosas no resultan lo que esperan.
“Pil. Una Princesa Cero Fresa” una aventura para toda la familia
El cine animado que llega a México parece dominado por lo hecho en Estados Unidos, por lo que cuando llega animación de otros lados es imposible no comparar los estilos de trabajo al respecto, mostrando muchas veces la poca competencia que existe al ser productos con poco que ofrecer, existiendo honrosas excepciones, como la cinta francesa “Pil. Una Princesa Cero Fresa” (Pil), la cual llega a carteleras este fin de semana.
En la ciudad medieval de Roc-en-Brume vive Pil, una niña huérfana que sobrevive robando comida del castillo con ayuda de sus peludos amigos. Cuando descubre que el heredero al trono ha sido convertido en una criatura con cuerpo de gato y cabeza de gallo, decide ayudarle con la promesa de recibir el tesoro del anterior rey, por lo que con ayuda de sus mascotas, un bufón y un escudero, se lanza a la aventura.
“La Llamada del Diablo” o si contestas te chupa la bruja
El cine de terror experimenta un agotamiento temático que hace cada vez más complicado que exista alguna cinta que en realidad sorprenda al espectador, que logre interesarle a ver una nueva adaptación de una historia ya narrada mil veces, y es aún más complejo que la gente salga de la sala de cine con la sensación de que, aunque ya le narraron eso tantas veces, hubo algo que hizo valiera la pena el esfuerzo. “La Llamada del Diablo” (The Call) es una de esas cintas que sin reinventar nada, narrando lo mismo que otras, por lo menos resulta entretenida.
Un grupo de amigos se la pasa atormentando a una anciana acusada de estar implicada en un crimen. Cuando ésta se suicida, estos son convocados a la casa por su viudo, quien les dice que ella les ha dejado parte de su testamento, la única condición es soportar al teléfono de la habitación superior un minuto.
“Benedetta” todos tenemos derecho a un pecado
El cine que involucra temas religiosos siempre será polémico, si le sumamos a la ecuación la vida en los conventos y las tensiones sexuales se daban en ellos, es indudable tendremos material para una cinta que provocará la molestia de un sector que se sentirá ofendido por los temas. Y si esa película viene de la mano de un provocador nato como Paul Verhoeven también podemos garantizar una calidad y una mirada que atrapará al espectador más allá de la controversia.
Benedetta vive en el convento de Pescia en el siglo XVII, donde consagra su vida a adorar a Jesús, experimentando visiones donde él la salva de los riesgos del mundo. Cuando es acogida en el lugar una lugareña, Bartolomea, comienza a experimentar pulsaciones eróticas hacía ella, lo que pronto la llevará a romper sus juramentos y votos, pero nada escapa al ojo inquisidor de la iglesia.
“Scream” grita y regrita en esta recuela
En 1996, el amo del cine de terror, Wes Craven, estrenaría una cinta que buscaba parodiar en lo que había caído el cine de género en los últimos años, “Scream”, la cual conquistaría a la crítica y a los aficionados al crear una cinta donde las reglas se establecían para confirmarlas y perturbarlas. Ahora, 26 años después, llega la quinta entrega de la saga, la cual retoma la base de la cinta original para crear una cinta que, acorde a lo dicho en la misma película, es una recuela, es decir, algo que combina el reboot con la secuela para realizar un producto que complazca a fans y atraiga nuevas audiencias.
Woodsboro es de nuevo presa del miedo cuando Ghostface comienza a cobrar víctimas, las cuales parecen estar ligadas a Billy Loomis y Sidney Prescott de alguna manera. Cuando Sam regresa para reencontrarse con su hermana Tara, sobreviviente de uno de los ataques, el conteo de cuerpos comienza a subir mientras las reglas del cine de terror, del slasher y el gore, de nuevo, son la clave para sobrevivir.










