El sonido al caer es una de esas cintas que podrías jurar que la mitad o más de la audiencia en la sala se encontraba durmiendo durante la película (además de los ronquidos que se escuchaban en estéreo).
Partamos de que la cinta si bien tiene una propuesta interesante por la forma en cómo maneja el tiempo la directora, tiene un tono contemplativo que no le ayuda mucho a llevar un ritmo que nos ayude a despertar interés por los sucesos.
Por otro lado, la forma en que convergen las diferentes historias mediante el personaje principal (la casa), tiene un aspecto sutil que da cuenta del paso del tiempo y a la vez de la similitud de las situaciones complejas de las protagonistas, las cuales pareciera que se pliegan sobre el tiempo para encontrarse a sí mismas.
El estilo visual sí es impresionante, sobre todo al notar los cambios en la luz de las habitaciones, los aspectos sensoriales de los objetos y las tomas de detalle que si pones atención resaltan su momento histórico de cada parte de la historia, sin meterse en ningún tipo de contextualización fuera de los elementos familiares.
Sobre la temática, es una propuesta muy femenina, resalta las problemáticas de las mujeres a lo largo del tiempo, sin importar la época sobresale la forma en que se repiten continuamente, del mismo modo, la representación masculina con figuras tóxicas o con cierto grado de ausencia refuerza el mensaje de crítica velada.
Otra constante es la conexión con el entorno rural, de hecho, se presenta como un escape y contrapunto a lo que sucede en la casa, mantiene elementos de calma y quietud relacionados con el barro, el trabajo manual con la tierra y los animales, aunque también en algún momento con maquinaria de campo que funciona como identificador temporal, es justo una alegoría de la forma en que la naturaleza nos puede brindar, todo mientras que los aspectos sociales son los que nos pueden derrumbar.
En general, la película se compone de diversas elipsis y momentos representativos pero sugerentes, muy emotivos aunque en un tono bajo, lento, contemplativo pero sobrio y con una visión femenina única, no es una película para cualquiera, invita a la reflexión atemporal en diversos niveles, por otro lado, los vacíos y silencios que conjugan un ritmo suave generan una aparente falta de sucesos, cuando en el fondo está pasando todo, desde ese punto de vista se convierte en una crítica dura y contundente desde el feminismo, ya que la opresión funciona en ese mismo nivel, sutil.
Finalmente, más allá de que la cinta pudiera parecer situacional y contemplativa, es una invitación a observar con otra mirada, salir de lo vertiginoso cotidiano para dejarnos llevar por los sentidos de una manera inteligente.
El sonido al caer (In die sonne schauen)
Cuatro chicas pasan su juventud en la misma granja en el norte de Alemania. A medida que el hogar evoluciona a lo largo de un siglo, los ecos del pasado perduran en sus paredes. Aunque separadas por el tiempo, sus vidas comienzan a reflejarse entre sí.
Aquí puedes ver el tráiler.
Dirección: Mascha Schilinski
Guión: Mascha Schilinski y Louise Peter
Con: Hanna Heckt, Luise Heyer, Lena Urzendowsky, Lea Drinda, Laeni Geiseler, Susanne Wuest, Florian Geisselmann, Greta Krämer, Claudia Geisler-Bading, Zoë Baier, Konstantin Lindhorst, Luzia Oppermann, Gode Benedix
Fotografía: Fabian Gamper
Edición: Evelyn Rack
Música: Michael Fiedler y Eike Hosenfeld
Compañía Productora: Studio Zentral, ZDF / Das kleine Fernsehspiel
Distribuidor: Cine Caníbal
Fecha de estreno: México, 11 de octubre de 2025 (FICM)
País: Alemania, 2025
Duración: 149 minutos



