Críticas
Ready Player One, la emoción de los viejos videojuegos
Tras parecer aferrado a mostrar que había perdido su magia con cintas como “Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal” (Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull 2008) o “El Buen Amigo Gigante” (The BFG 2016), Steven Spielberg nos entrega con “Ready Player One” la que se convertirá en una de las cintas claves de la década al recordarnos lo que es capaz de hacer cuando deja fluir la historia de forma natural, aderezándole con grandes efectos visuales y una trama que recuerda sus mejores trabajos de los 80s.
2045, la sobrepoblación del planeta Tierra hace que para muchos habitantes la única opción de poder desarrollarse en algo sea dentro de un complejo mundo virtual conocido como Oasis. A la muerte de su creador se anuncia un reto para hallar un easter egg dentro de él, quién lo haga será el dueño del lugar. Wade Watts un solitario adolescente, sueña junto con millones en ser el que lo encuentre y su mundo va a cambiar por completo cuando resuelva la primera parte del enigma.
Titanes del Pacífico: La Insurrección. Un regreso desafortunado.
Decir que a Titanes del Pacífico: La Insurrección (Pacific Rim Uprising) le falta la mano de Guillermo del Toro no es lo justo para describir la cinta, la cual demuestra que lo que le falta a ella para funcionar es, en realidad, un guionista, un director de verdad y, sobre todo, un trabajo sofisticado de efectos especiales para que no sintamos estamos viendo animación por computadora.
Diez años han pasado desde que la Brecha se cerró, los Jaegers son obsoletos y cuando aparece uno rebelde que causa muerte y destrucción, los escasos pilotos y cadetes que quedan deben unir fuerzas para parar el nuevo enemigo. En medio de traiciones y sorpresas la humanidad debe de nueva cuenta enfrentarse a las criaturas que buscan destruir el planeta.
María Magdalena: feminismo antes que reivindicación
Aunque pueda resultar un lugar común jamás estará de más puntualizar antes de hablar del estreno de una película inspirada en las Santas Escrituras que en dicho apartado el incendiario opus de Martin Scorsese, “La Última Tentación de Cristo” (The Last Temptation of Christ, 1988) marcó un antes y un después en cuanto al tratamiento de la desmitificación de una de la figura más representativa de la tradición cristiana. El nuevo milenio trajo consigo la tregua que esta película buscaba y fue en 2004 cuando, en México y otras partes del mundo, por fin pudo verse en todo su esplendor, revelando que sus receptores eran espectadores con criterio mientras estimulaba a otros realizadores a continuar entregando visiones arriesgadas, pero totalmente reflexivas que buscaran no aniquilar la fe, sino más bien cuestionarla y, en el peor de los casos, reafirmar su creencia.
"Tuya, mía, te la apuesto. Para ganar hay que tener balones" y esto no los tiene
Dentro de la escalada de comedias que nos invaden es inevitable que tengamos muchas cuya calidad sea ínfima, dónde uno se pregunta cómo fue posible alguien les filmará y, peor, que pensara podría tener un mínimo interés como para que se pague un boleto para verla, tal es el caso de “Tuya, Mía… Te La Apuesto. Para Triunfar Hay Que Tener Balones” (sí, ese es el kilométrico título tiene en pantalla ésta bazofia), la cual se supone es un vehículo de lucimiento para su única estrella, el comediante televisivo Adrián Uribe.
Mariano sólo vive para ver los partidos de futbol de la Selección Nacional, convencido que es un amuleto para el equipo y que, si les ve, estos no perderán un partido. Cuando apuesta todo lo que tiene por el pase de México al Mundial todo se le colapsa por una tragedia familiar que le impide ver el partido.
Hasta que la boda nos separe… ¿o te vas a poner mamón?
Dentro del cine mexicano la fiesta es un elemento importante y por lo regular se busca retratarle en pantalla de una forma que refleje lo que pasa en esos momentos, fallando en la mayoría de los casos ya sea por presentar una realidad que poco tiene que ver con el mundo fuera de la pantalla o por caer en el abuso de clichés. Las bodas son parte de estos experimentos cinematográficos, siendo “El Anzuelo” (Rimoch 1996) una de las que logran captar bien algunos momentos de estas dentro del melodrama, y ahora, en tono de comedia, nos llega “Hasta Que La Boda Nos Separe”, la cual logra situarse arriba del promedio de las comedias mexicanas estrenadas este 2018.










