Críticas
“Los Días Más Oscuros de Nosotras” cuando la luz surge del otro
La lucha de la mujer por ganar el reconocimiento dentro de espacios que han sido tradicionalmente ocupados por hombres es una constante que se topa con los prejuicios, las tradiciones, los mitos, que intentan frenar el avance, no porque no tengan la capacidad de la labor sino por el miedo provoca que lleguen. Ese es uno de los temas que toca la cinta “Los Días Más Oscuros de Nosotras” de Astrid Rondero.
Ana regresa a Tijuana, lugar que dejó intentando dejar atrás la muerte de su hermana, acaecida cuando eran niñas, para tomar el puesto de arquitecta en una construcción de la zona. Su llegada trastoca a los trabajadores de la obra, teniendo que luchar por mostrar que tiene el control. Su llegada le lleva a entablar contacto con la nueva inquilina de su casa de la infancia, quien desea comprar la propiedad. Ambas hallarán en la otra un apoyo para sobrellevar los demonios que les acechan.
La Opera Prima de Astrid Rondero es un interesante estudio de las relaciones humanas, sobre una realidad que impera en México en lo referente a las profesiones, a la importancia de hallar en el otro un apoyo, una complicidad. Para este primer trabajo, la directora nos lleva por una historia de ritmo pausado, pero no contemplativo, donde la atención al detalle es muy importante para ir desentrañando el misterio de lo ocurrido con su hermana, de su obstinación por no dejar el pasado.
“Emma” cuando la fe te lleva al camino correcto
El cine protagonizado por niños, en México, suele caer en el error de querer hacerles actuar como adultos, olvidando el lado infantil de sus acciones y pensamientos, lo que ocasiona que la mayoría de las cintas que se enfocan a esto fracasen en todos los sentidos, si le sumamos un elemento religioso, las ganas de huir de ellas son inmediatas ante lo que podría parecer un caso de adoctrinamiento ideológico enfocado a los menores, por lo que una cinta como “Emma” resulta una rareza que además logra algo casi inaudito con este tipo de películas, entretener.
Emma tiene ocho años y estudia la primaria en un colegio religioso, un día, tras recibir un golpe con una pelota, tiene una epifanía, debe ser santa. Cuando a su escuela ingresa un niño que declara abiertamente que no cree en dios, toma como reto personal el hacerle cambiar su opinión, pero en el camino ella descubre el verdadero significado de la fe.
“Érase una vez” desperdiciando una gran historia
Hoy la moda es retomar personajes clásicos y cambiarles de sexo y de raza para, en creencia de los fascistas de lo políticamente correcto, crear historias que alcancen a audiencias que no se identificaban con ellos por no ser representativas de su entorno, lo que lleva a cambiar tanto las historias que fracasan irremediablemente, hay algunas que logran jugar con ello y crear algo que va más allá, como en inicio parece ser el caso de “Érase una vez” (Come Away) la cual nos indica que va jugar con la influencia que personajes como Peter Pan y Alicia (la que viajó al País de las Maravillas) tuvieron en la mente de los niños, sólo para perderse en un drama tan telenovelero y barato que no sólo pierde la brújula sino que comete el peor error de una película, ser aburrida y desagradable.
“Dime Cuando Tu” te quedarás en mi vida para siempre
Hay ocasiones en que las llamadas comedias románticas resultan en algo que se aleja de los recetas habituales, creando su propia forma de narrar esas historias y así involucrar de otra forma al espectador. Una de esas cintas es “Dime Cuando Tú”, la cual más que la comedia romántica que parece insinuar es un drama con tintes de comedia, la cual se permite jugar con el punto de vista masculino de la historia.
A la muerte de su abuelo, Will viaja a la ciudad de México para cumplir una petición que éste le ha hecho, el recorrer diferentes lados mientras cumple ciertas metas. A su llegada conoce a Dani y sus amigos, con los que desarrollará una amistad que pronto se vuelve algo más hacía ella, pero las relaciones personales siempre resultan más complejas de lo que prometen las películas.
“El Gallinero”, teatro mal filmado
El adaptar una obra de teatro al cine es una labor inmensa, los lenguajes de representación son diferentes y el poder crear dos obras diferentes que funcionen en cada escenario al que va destinado es muchas veces una labor que fracasa. Y si bien tenemos notables excepciones, una de ellas “Almacenados”, hay muchas que fracasan estrepitosamente al no poder ser algo más que teatro filmado, como el caso de “El Gallinero” que jamás logra ser otra cosa que teatro.
Carlos, un hombre cansado de los abusos y la manipulación de información de una empresa televisiva, secuestra a Marcelo Ginero, vicepresidente de la compañía, para hacer justicia por mano propia.
Dirigida por Fabián Ibarra Alemañy, “El Gallinero” está basada en la obra "El animador" de Rodolfo Santana, y una cosa es innegable, el director estudió Teatro en la Institución Teatral El Galpón, de Uruguay. La cinta jamás logra ser un trabajo cinematográfico y sólo funciona como un ejercicio de grabar un audiovisual y hacerlo de forma plana y sin gracia, a pesar de intentar hacer una ácida comedia de humor negro, humor que jamás aparece en pantalla y si provoca muchas ganas de dejar de ver esto y alejarse de forma inmediata.










