Yorgos Lanthimos es un director que ha conquistado a las audiencias mexicanas quienes encuentran en su cine un escape a la realidad sin dejar por ello de ser conscientes de los horrores del mundo moderno, ahora con el estreno de su nueva cinta, “The Killing of a Sacred Deer” vuelve a descontrolar al espectador y confrontarle con sus filias.
Polémica por su producción pero no por su calidad, “El Dibujante” (The Drawer Boy) fue quizá la cinta con mejor técnica de todas las presentadas en el Festival Internacional de Cine de Morelia 2017 durante la competencia mexicana, pero desde antes de su exhibición y aún más después de ésta, se debatía una cosa, ¿el que el director sea mexicano y tenga dinero del país hace que sea mexicana una película que está ambientada fuera de él y protagonizada por angloparlantes, donde no hay pizca de México?



Una de las mejores sorpresas del año es el lanzamiento de la película “Asesinato en el Expreso de Oriente” (Murder on the Orient Express), aunque la cinta se encuentra basada en la novela de Agatha Christie y es en realidad una muy buena adaptación, se siente en muchos momentos un tanto floja y lenta.
Quizá una película basada en la biografía de Rosario Castellanos debería estar bañada de su estilo lacónico, por el que brotaba poesía inesperados aún en sus textos que denunciaban los usos y costumbres de un país negado a civilizarse y en el que los sueños y deseos de sus personajes femeninos no giraban alrededor de los hombres, aun cuando, por la época, sus destinos estuvieran atados a ellos -muchas veces contra su voluntad.
El encantador diecisieteañero Elio espera el final del verano en una villa con padre historiador y madre lectora del Heptamerón, pareja cosmopolita y excepcional de judíos en Italia. Veladas intelectuales aunque relajientas y ligues de chicas dispuestas rodeándole, Elio queda mesmerizado por la llegada del guapote becario (Archie Hammer) cuyas manías pasan de verse como petulancias a facetas peculiares de una personalidad fascinante para todos los que le rodean. Una vez que arranque trastabilleante el romance entre estos dos chicos, las consecuencias se tornarán no sólo inesperadas sino aleccionadoras para todos los cercanos.



¿Nos enamoramos de la esencia, del físico, de ambas? En “Ayer, Maravilla Fui”, su nuevo largometraje, Gabriel Mariño reflexiona sobre el amor, la soledad y las pérdidas de una forma poco convencional, creando una inquietante cinta donde le exige mucho al espectador para lograr su complicidad y llevarle por una historia donde es imposible quedar inmune.


