La crisis sanitaria generada por el SARS-COV2 nos ha llevado a abordar de manera diferente muchas de nuestras actividades como sociedad. Parte de los sectores afectados son todos aquellos dedicados a los eventos culturales, aquellos que de por sí ya sufrían desde antes de la pandemia. Sin embargo, dentro de todo, este año nos ha mostrado que la cultura también se puede disfrutar desde la casa, aunque no sea la misma experiencia, esto puede abrir también la posibilidad de disfrutar eventos que de otra manera no hubiera sido posible verles.
En esta ocasión, el Teatro Polivalente del Centro de las Artes de San Luis Potosí, a través del programa #VivoElArte, acciones escénicas desde casa, estrena EL MUSEO DE LOS SIN RECUERDOS este sábado 28 de noviembre, y FRACASO el sábado 5 de diciembre, a las 19:00 horas [GMT-5], ambos trabajos audiovisuales del reconocido actor, dramaturgo y director de escena Juan Carlos Vives.





SÉANCE es una obra experimental, en la que a través de un audio busca hacer sentir al espectador como parte de lo que está sucediendo, mientras lo único se puede ver es la oscuridad total, la sensación del mantel sobre la mesa y el confiar en que todo es parte de la obra.
Aunque la adaptación se toma libertades y realiza varios cambios; no tanto a la trama, sino en ciertos personajes, “Áyax” es una puesta en escena muy bien lograda, además de presentar un grupo de jóvenes talentosos que dan vida a una tragedia griega respetando los aspectos esenciales de este tipo de obras; pero, al mismo tiempo, imprimiéndole un toque actual.
“Orestiada” es una trilogía, las tres obras que la forman son: “Agamenón”, “Las coéforas” y “Las euménides”. En esta ocasión, la obra de Esquilo, fue adaptada por Roberto Icke, bajo la dirección de Lorena Maza.




Cada montaje realizado por Hugo Arrevillaga es una sorpresa para el espectador, es un viaje emocional del cual es imposible salir inmune, su toque en la dirección de actores, en la puesta en escena, todo lleva a los espectadores a confrontarse con sus propios demonios, miedos, esperanzas. No importa si es una obra de amores perdidos, una sobre las relaciones de poder en la sociedad o, como en esta ocasión, una que roza el horror, “Déjame Entrar”, basada en la novela homónima de John Ajvide Lindqvist.