Críticas
“Leonora” un retrato de una artista surrealista
Los biopics son siempre el pretexto perfecto para explorar la vida de alguna celebridad y, con ella, traer a la mesa una reflexión sobre su trabajo, sobre su obra, a la par que conocemos más de cerca sus relaciones personales y cómo estas afectaron su trabajo, no siendo siempre perfectas pero que cuando logran tocar la fibra emocional del espectador, dejan una buena huella, tal es el caso de “Leonora” (Leonora in the Morning Light) que ahonda en la pintora Leonora Carrington.
Xilitla, 1946. Leonora Carrington entra al jardín surrealista construido por Edward James, iniciando un viaje entre la realidad y el delirio que nos llevará desde su infancia en Inglaterra hasta el México de mitad del s. XX. Basado en la novela de Elena Poniatowska, Leonora es el retrato de una mujer que desde su juventud mostró una ferviente rebeldía y resiliencia a través de sus actos y su pintura, convirtiéndose en una de las artistas surrealistas más importantes en la historia del arte, tanto en México como fuera de sus fronteras.
“Los Inocentes” la lucha por definir la identidad
El llamado coming age por lo regular adopta el camino de llevar a sus protagonistas por un camino doloroso que culmina cuando logran comprender el proceso de madurar y avanzar en la vida, dando una lección moral y de positivismo en el camino, por lo que llama la atención cuando la cinta opta por un sendero diferente y lleva a sus protagonistas a lugares desolados y llenos de dudas sobre lo que viene, tal y como pasa con la cinta “Los Inocentes” de Germán Tejada.
Cara de Ángel es un adolescente sensible que busca definir su identidad y entender qué es ser un hombre en un contexto de masculinidad hostil. Para pertenecer a la jauría del barrio y demostrar su hombría se une a un robo que la pandilla planea. Su pulsión sexual lo lleva a explorar el vínculo con Gabriela, una chica del barrio de la que cree estar enamorado, y Jhonny, el cantante de una banda de punk a quien admira. Sus decisiones hormonales lo enfrentan a la traición y marcan el fin de su inocencia.
“Ceremonia” liberándonos de la presión
Las Opera Prima pueden ser titubeantes ya que sus realizadores buscan ir a tientas con sus ideas, sobre todo cuando estas son demasiado complejas, lo que les hace avanzar con pasos lentos pero seguros, por lo que sorprende cuando llega un trabajo como “Ceremonia”, obra del director de Guadalajara Dan Chavez, quien nos entrega un trabajo maduro y de mano firme.
La directora de orquesta María Valenzuela se encuentra en un momento crítico de su carrera, vive el día a día con el hastío de una vida monótona en la que ya nada le emociona, donde participar en un concurso internacional parece ser la única opción para dejar atrás un pasado sin el brillo ella pensaba. La llegada de un joven conductor le hará confrontar sus temores y una sociedad que parece desear hacerla a un lado.
“Autos, Mota y Rocanrol” porque al final todo se hizo por el rock
El cine de recreación histórica en el cine mexicano siempre adolece de una teatralidad que impide que se sienta real lo que ocurre en pantalla, poblando sus historias de personaje de piedra que se debaten entre el tótem histórico y la pesades de una mala clase de historia de la secundaria, por lo que se agradece que, por una vez, una película que habla de un hecho real, importante para la historia mexicana, sea llevado con un desparpajo y una soltura que pocas veces vemos, ese es uno de los méritos de JM Cravioto en su nueva cinta, “Autos, Mota y Rocanrol” que formó parte de la edición 40 del Festival Internacional de Cine en Guadalajara.
Justino y el Negro querían organizar unas carreras de coches y un pequeño concierto para hacer el negocio de sus vidas, lo que lograron fue la máxima concentración de jóvenes amantes del rock en México, en un evento que definiría la postura oficial ante el rock.
“Soy Frankelda” un gran esfuerzo de la animación mexicana
Anunciada con bombo y platillo como el primer largometraje de cine animado en stop motion hecho en México, “Soy Frankelda” fue la cinta encargada para inaugurar la 40ª edición del Festival Internacional de Cine en Guadalajara, una cinta que no le pide nada a producciones internacionales pero que carga en sus espaldas la necesidad de los realizadores de llenarla de detalles, lo que provoca una película que puede ser muy densa y barroca, distrayendo por momentos la atención más que concentrarla.
Francisca Imelda Straffon Paredes vive en el pueblo Real del Monte, Hidalgo, a mitad del siglo XIX, su afición es la de escribir relatos, lo que choca con las ideas de la sociedad de la época. Lo que ella no sabe es que tiene la particularidad de poder viajar a un reino de fantasía donde sus historias pueden ser la clave para impedir su destrucción, lugar donde vive el Príncipe de los Sustos, con quien entrará en contacto, provocando la ira de Procuestes, el Pesadillero Real que desea dominar ambos mundos.










