Críticas
“Babylon” un retrato de un Hollywood de leyenda
La transición del cine silente al sonoro fue un parteaguas en la industria cinematográfica casi comparable como lo fue la invención del cinematógrafo, un momento que cambió por completo las reglas del juego, de la creación, que sepultó carreras, que impulsó a nuevas estrellas, su llegada e influencia en las audiencias llevó a sectores conservadores a intentar frenar los mensajes que se transmitían, frenando los excesos que iban contra la moral religiosa vigente. “Babylon” de Damien Chazelle nos lleva a conocer ese mundo, en una de las mejores películas del 2022.
Manuel "Manny" Torres conoce en una fiesta a Nellie LaRoy, esa noche cambia la vida de ambos, llevándoles al mundo del cine donde desarrollan sus carreras en una etapa de transición del silente al sonoro, de la libertad creativa a los inicios del Código Hays.
“Un Vecino Gruñón” o Forrest Gump llega a viejo
En el 2017 tuvimos la oportunidad de ver en pantallas mexicanas “Un Hombre Gruñón” (En man som heter Ove), cinta sueca de Hannes Holm y protagonizada por Rolf Lassgård y Bahar Pars, quienes dieron vida a una película que realizaba un agudo comentario sobre las relaciones humanas, la importancia de tender lazos con los otros y el no juzgar por las apariencias ni dar por sentado que conocemos al otro y que su comportamiento es por intolerancia o maldad. Ahora toca el turno para el refrito (nunca mejor usada la palabra) norteamericano, “Un Vecino Gruñon” (A Man Called Otto), protagonizada por Tom Hanks y Mariana Treviño.
A los 60 años y tras perder a su esposa, Otto decide terminar con su vida, pero la inesperada llegada de nuevos vecinos al bloque donde vive le impide realizarlo. Poco a poco desarrolla una amistad con una inmigrante mexicana y redescubre la importancia de los lazos de amistad,
“Avatar, El Camino del Agua”, estar juntos es nuestra fortaleza y debilidad.
En el 2009 James Cameron estrenaría una película que revolucionaría la forma se veía el cine y se entendía la tercera dimensión, “Avatar”, una película que pronto se haría de una base leal de seguidores quienes se rendirían al mundo de Pandora donde se desarrollaba la historia, adoptando además los valores ecológicos de la cinta. Tuvieron que pasar 13 años para que el creador presentará una secuela de esa historia, “Avatar, El Camino del Agua” (Avatar. The Way of Water), la cual, como la anterior, es un portento en la cuestión técnica y que nos permite seguir comprendiendo las capacidades de las nuevas tecnologías en el cine.
“Avatar, El Camino del Agua”, una experiencia cinematográfica
En el 2009, el director y productor James Cameron regresó a las salas de cine después del arrollador éxito que tuvo con “Titanic”, al llevarse 11 Premios de la Academia y convertirse en una de las cintas más taquilleras de la historia. Esa vez, volvía para presentarnos un mundo que llevaba casi 30 años imaginando para por fin plasmarlo. Ese universo fue Pandora, eje principal de la cinta “Avatar”, que revolucionó la tecnología 3D y ofreció una experiencia cinematográfica como pocas hasta ese momento.
Trece años después y con una generación que no pudo experimentar este fenómeno en su momento que vive de la euforia del cine de superhéroes, toca regresar o encontrarse por vez primera con el mundo de Pandora, pues James Cameron expande lo que conocemos acerca de los Na’avi con “Avatar: El Camino del Agua” (Avatar. The Way of Water), con las mismas virtudes y algunos puntos flacos que tuvo su antecesora.
“The Whale” y el monstruo se levantó con su impresionante figura
Darren Aronofsky es un director cuyos trabajos cinematográficos tocan siempre de una forma u otra la fe, la forma en que la religión rige la vida de las personas y como la espiritualidad forma parte intrínseca del ser humano, así ha sido desde su primer largometaje “Pi” (1996), hasta su impresionante cinta “mother” (2017), siendo ahora, tras cinco años de silencio cinematográfico de “The Whale”, la cual sorprende por la dura crítica realiza a la religión, sus instituciones y, sobre todo, a las personas que profesan su fe sobre todo.
Charlie da clases en línea, con la cámara apagada, lo que permite ocultar a sus alumnos sus casi 270 kilos de peso. Alejado de su familia, a la que abandonó por otro amor, deberá intentar reconectar con su hija adolescente antes de que sea demasiado tarde. Así somos testigos de una semana en su vida que pondrá las cosas en su sitio y en su perspectiva correcta.










