Carlos Carrera regresa al cine con un drama que muestra el horror del home invasion combinado con una mirada justiciera y mordaz, un trabajo que si bien por momentos peca de teatral sirve como ejercicio para el desarrollo de actores y situaciones que pueden ocurrir en una familia acomodada de la Ciudad de México, una película que, si bien rutinaria, logra captar la atención del espectador.
Cuando la hija menor de un matrimonio integrado por un dentista y una académica desaparece, la angustia comienza a llenar el hogar. Una llamada les alerta de una vista tendrán y que la única posibilidad de recuperarle es seguir sus indicaciones, las cuales son muy sencillas: uno de los miembros de la familia ha cometido un acto que deberá confesar y recibir el castigo adecuado por el mismo, lo que lleva a la pareja y su hijo a develar sus más profundos secretos.



La Ciudad de México es un mosaico, es un mundo donde conviven muchos mundos, los cuales se pueden rozar, se pueden tocar, se pueden entremezclar pero nunca juntarse, nunca ser un todo sino sólo una parte de él, un lugar donde las historias no empiezan al amanecer ni culminan con la llegada de la noche, donde todo sigue y continúa. Ese es el universo donde se desarrolla “Lluvia”, opera prima de Rodrigo García Saiz.
El cine que lleva de protagonistas a niños es uno de los más complicados dentro de la historia nacional, son contadas las películas donde éstos se comportan como tales y no son una réplica de los adultos, donde les vemos vivir su infancia y la forma en que los acontecimientos ocurren a su alrededor los afectan, ahora llega “Valentina o la serenidad”, la cual entrega uno de los mejores trabajos del año.








